25/04/2026
01:50 AM

'Saludos a la persona que encuentre este escrito'

Un restaurador que reparaba la cabeza de una escultura de “El Dante” en la fachada principal de una iglesia de Buenos Aires, descubrió que estaba hueca y que el autor de la obra, el austríaco Antonio Voegele, había dejado allí un mensaje oculto desde 1908.

Un restaurador que reparaba la cabeza de una escultura de “El Dante” en la fachada principal de una iglesia de Buenos Aires, descubrió que estaba hueca y que el autor de la obra, el austríaco Antonio Voegele, había dejado allí un mensaje oculto desde 1908.

Fue Hernán Anduca, de 29 años, quien encontró el legado que dejó Voegele hace casi 100 años, contó este miércoles a la AFP Emanuel Diez, de 30 años, quien también trabaja en la restauración de la obra y estaba a su lado en el momento del hallazgo.

Hallazgo

La obra restaurada forma parte del Grupo Escultórico de la fachada de la Basílica de San Francisco, inaugurada en 1754 y ubicada en pleno centro de Buenos Aires, a unos 300 metros de la Casa Rosada (de Gobierno).

Los restauradores estaban colocando hierros para reforzar la estructura de la obra, cuando percibieron algo extraño en la cabeza de la figura de Dante Alighieri, lo que los llevó a investigar.

“La cabeza de Dante estaba demasiado ahuecada”, contó Diez. Así fue cómo encontraron adentro de la escultura una caja de té de metal con varias señales, dejadas en su interior por el autor de la obra.

Dentro de la caja había un frasco de vidrio de Boston, Estados Unidos, que contenía una carta manuscrita del escultor, fechada el 3 de agosto de 1908, y en la que había inscripto “saludos a quien encuentre estos escritos”.

En la nota el artista reseñó además los datos, costos, materiales y nombres de los arquitectos que participaron de la escultura.

El escultor austríaco, con ansias de perdurar en el tiempo más allá de su obra, dejó otras marcas como una hoja del diario argentino La Prensa del 2 de agosto 1908, con la que envolvió cuatro monedas de dos centavos de cobre de 1887, contó Diez.

Dentro de la caja, había también una hoja del 7 de julio de 1908, de un diario de la ciudad austríaca de Innsbruck, de donde era oriundo el escultor.

El hallazgo que se conoció este miércoles de la semana pasada fue hecho por Anduca, cuando faltaban unas tres semanas para terminar la restauración.

Desde entonces el tesoro fue guardado en el Museo de la Basílica de San Francisco.

En línea con la idea original del autor, los restauradores decidieron dejar otro legado en el mismo lugar donde encontraron el mensaje oculto.

Así pondrán dentro de una caja de plástico, una copia de la carta original del artista y un mensaje propio en el que agradecerán a las instituciones que apoyaron la tarea de restauración y pondrán “algún objeto personal”, detalló Diez.