Ricardo Álvarez, presidenciable nacionalista, denunció ayer “tener fuertes sospechas” de ser víctima de espionaje telefónico por parte “de gente del movimiento Azules Unidos”, que lidera su correligionario Juan Orlando Hernández.
La acusación generó un escándalo en los círculos políticos del gobernante Partido Nacional.
Álvarez, presidente del Partido Nacional y aspirante presidencial por el movimiento Salvemos Honduras, acusó que la Ley de Escuchas Telefónicas, lejos de monitorear a los criminales, “podría estar sirviendo para intervenir conversaciones telefónicas de los políticos”, por lo que exigió una profunda investigación al respecto.
El también alcalde del Distrito Central dijo que tiene fuertes sospechas de ser víctima de espionaje telefónico por parte de gente del movimiento Azules Unidos.
“Ellos (Azules Unidos) han estado enviado mensajitos diciendo que me uniré con Miguel Pastor para generar incertidumbre entre nuestros seguidores”, subrayó.
A la vez, Álvarez denunció que “jaquearon” su correo electrónico y el de cercanos colaboradores suyos, con el fin de acceder a información privada.
“Hay información que instituciones policiales se están prestando para usar aparatos para intervenir las comunicaciones con fines políticos”, aseguró Álvarez.
Sin ningún sentido
“No contesto cosas que no tienen ningún sentido”, declaró Pompeyo Bonilla, ministro de Seguridad, al ser consultado acerca de la denuncia de Álvarez, en la que citó que equipos que pertenecen al Estado (a la Policía), estarían sirviendo para conspiraciones políticas.
“Les pido a los señores políticos que no lleven el tema de seguridad a discusiones irresponsables en sus campañas”, dijo Bonilla.
Indicó que el sistema de escuchas telefónicas no lo maneja la Policía y ni siquiera está en funcionamiento.
Juan Orlando Hernández, presidente del Legislativo, desestimó lo denunciado por el alcalde capitalino y lamentó “que lo están asesorando mal para atacarle”.
Sobre la denuncia de espionaje resaltó que “el tema de la seguridad se debe tratar de manera propositiva y no con poca seriedad, demagogia y ridiculez solo para ganar adeptos”.
Luego señaló que es el momento de vacunarse contra el pleito estéril y la agresión, porque eso le hizo mucho daño al país en el pasado, agregando que “no podemos estar en ataques cuando la capital se hunde”.
En cuanto a los supuestos mensajitos, dijo que a él también le han enviado este tipo de correos, pero que los toma como “rumores”.
Citó, por ejemplo, que le informaron que un banquero muy poderoso de Honduras hizo conexión empresarial con un venezolano para ver cómo él ayudaba a formalizar la unidad de Álvarez y Pastor, “pero yo solo lo tomo con un rumor”.
En relación al mismo tema, el secretario privado del CN, Ricardo Cardona, rechazó las declaraciones del alcalde capitalino sobre el espionaje telefónico y explicó que el protocolo solo es posible con una orden judicial.
Cardona recomendó que el presidente del Comité Central eleve su protesta a una formal denuncia con las respectivas pruebas para que las autoridades inicien una investigación.
Fiscalía interviene
Si la intervención de comunicaciones privadas está ocurriendo, es un delito que tiene que ser investigado, por lo que el alcalde capitalino tiene la responsabilidad de presentar la denuncia, declaró el fiscal especial de Derechos Humanos, German Enamorado.
En el pasado, el expresidente Manuel Zelaya también denunció ser víctima de espionaje y las investigaciones revelaron que sus mismos funcionarios y allegados eran los responsables.