Santa Bárbara, Honduras.

Los pobladores que residían en lo que fue la aldea La Reina en el municipio de Protección se llenaron de alegría y esperanza al pisar por primera vez la tierra que les prometieron para construir su nueva comunidad.

Hace cinco meses, con las tormentas Eta y Iota, la aldea La Reina fue soterrada por un alud de tierra que desapareció toda la comunidad y donde de milagro no se reportaron personas muertas, sin embargo, más de 300 familias perdieron los patrimonios de sus vidas y quedaron en la calle.

Desde que ocurrió la tragedia, el padre Leopoldo Serrano no dejó desamparados a todos los damnificados y los ubicó en albergues, pero ellos ya urgen de sus propias casas.
El sacerdote, después de dar el grito de auxilio, consiguió la donación de los terrenos para la construcción de lo que será la colonia San Francisco de Asís, pero en el municipio de Macuelizo.

Pobladores ingresaron por primera vez a su nueva comunidad.
“Por primera vez los pobladores entraron a esta tierra prometida y se apropiaron de su tierra, porque otras personas se habían adueñado del lugar y tenían hasta ganado, pero después de tanta espera la propiedad ya está en nuestras manos y vamos a comenzar a trabajar”, explicó el padre.

Piden ayuda

Los pobladores hacen un llamado al Gobierno para la construcción de las viviendas ya que se comprometió con ejecutar el proyecto, mientras tanto piden ayuda a los buenos samaritanos para que les donen materiales y empezar a construir.

“Se necesita material como arena, cemento, bloques, canaletas, maquinaria, láminas, la mano de obra la tenemos aquí, ellos están dispuestos a construir sus casas”, agregó el padre.

Dejó claro que los pobladores no ingresaron a la propiedad por la fuerza, ya que entraron por el portón principal con la autorización del Instituto Nacional Agrario (INA) y tienen en su poder las escrituras de la propiedad que los acredita como dueños. Piden a la alcaldía de Macuelizo que agilice el permiso para la construcción de la lotificación.

Para agradecer a Dios por tener ya sus propias tierras, todos los pobladores hicieron un altar provisional en el centro de la propiedad en donde el padre Leopoldo Serrano ofició una misa.