La comunidad de El Sofoco en Baracoa ha cambiado su tradición. Antes se le llamaba la “cuna de las montucas”, ahora se le conoce por la fabricación de tajadas de plátano.
Varias son las familias de esta aldea que se dedican al negocio de las tajadas. El plátano lo traen de los campos bananeros de la localidad.
Los hornos que utilizan para cocinarlas son claves para darles un toque especial a las tajaditas; los fabrican de ladrillo porque son más duraderos y calientan más el fuego, así la cocción es más rápida.
Ejemplo de superación
Reynaldo Cálix se dedica a este negocio desde hace 15 años y asegura ha sido productivo.
“La mayoría de familias de esta comunidad nos dedicamos a la fabricación de tajadas, es un trabajo familiar porque todos participamos. A diario freímos tres mil plátanos, por lo que tenemos que trabajar mucho para sacar el producto”.
Cálix comenzó vendiendo bolsas pequeñas en las maquilas, pero la demanda fue creciendo y tuvo que incrementar el negocio y ahora se convirtió en una microempresa. “Trabajamos ocho personas en ella. De aquí he sacado adelante a mi familia y les he dado educación a mis hijos. A mi edad no puedo conseguir trabajo en cualquier lugar y gracias a Dios me encuentro satisfecho con mi trabajo y puedo darles empleo a otras personas que quieren salir adelante”.
Las más de diez familias de Baracoa que se dedican a este negocio distribuyen las bolsas de tajadas en Choloma y Puerto Cortés; pero tienen como propósito distribuirlo a nivel nacional para hacer crecer sus ingresos.
Los pobladores manifestaron que lo que marca la diferencia de las tajadas de Baracoa es la manera en las que las prepararan, porque les dan un toque crujiente diferente a las demás.
La fabricación de las tajadas también genera empleo a varios pobladores de la comunidad.
Proceso
“La fabricación de las tajadas de plátano es un proceso sencillo, pero lo hacemos tomando todas las medidas de higiene correspondientes y lo hacemos con la mejor calidad posible. Elegimos los plátanos que estén en su punto, luego los pelamos tratando de que queden totalmente limpios y en una máquina que le da su grosor, hacemos las rebanadas y las condimentamos para luego llevarlas al horno y darles el toco especial”.
En Baracoa siempre se encuentran las montucas para mantener la tradición, pero poco a poco las familias se suman a la fabricación de tajadas de plátano.
Esta aldea de Puerto Cortés ha sido siempre castigada por los fenómenos naturales, por lo que estas microempresas traen desarrollo a la zona, olvidada muchas veces por las autoridades.