En la capital, los seguidores del depuesto Presidente participaron ayer en una marcha que partió del Obelisco, ubicado cerca de la sede del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, y culminó al mediodía frente a la delegación local de Naciones Unidas.
“Estimamos que participaron unas diez mil personas, aunque la cifra puede ser mayor”, dijo a la agencia AFP Víctor Cárcamo, dirigente del Bloque Popular, organizador de las manifestaciones que se han realizado desde el domingo.
“Hablan de paz y democracia pero hacen golpes de Estado”, señalaban algunos carteles de los manifestantes, que gritaban consignas como “Queremos a Mel” o “El pueblo arrecho (enfurecido) exige su derecho”.
Los manifestantes -encabezados por una veintena de motocicletas- se detuvieron frente a la sede del Congreso, fuertemente custodiada por la Policía.
Durante las protestas de los días anteriores quebraron vidrios y se enfrentaron a los elementos de la Policía y del Ejército, lo que provocó heridos y detenidos. El pasado miércoles la protesta ya se tornó pacífica.
La marcha transcurrió sin ningún enfrentamiento con las autoridades policiales y militares. La de ayer fue de las más nutridas manifestaciones protagonizadas por los grupos simpatizantes de Zelaya Rosales.