Tegucigalpa, Honduras.

La octava marcha de las antorchas se desarrolló ayer en Tegucigalpa para exigir la instalación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (Cicih).

La ruta tuvo una variante: salió del final del bulevar Morazán hasta la Embajada de Estados Unidos, en la avenida La Paz.

Los participantes piden que se termine con la corrupción y la impunidad en el país.
Cinco jóvenes indignados fueron recibidos por el embajador James Nealon en el interior de la sede diplomática, entre ellos Ariel Varela y Miguel Briceño, quienes le preguntaron sobre el destino de los $2 millones que el Gobierno de Estados Unidos ofreció al país, sobre todo para saber si en realidad servirán para que se instale la Cicih o para el Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción (SIHCIC), que fue propuesto por el presidente Juan Orlando Hernández.
Tras el encuentro con el diplomático, Miguel Briceño dijo que se le va a explicar al pueblo la respuesta que se les dará de lo que se está pidiendo que se instale en Honduras.

“El pueblo hondureño está indignado, el pueblo hondureño está harto y cada día se molesta más porque el presidente de la república, que es un empleado del pueblo, simplemente no le hace caso al pueblo”, manifestó Miguel Briceño. Entre las miles de personas que volvieron a llenar las calles participó un grupo de religiosas.

Foto: La Prensa

Los indignados llegaron a las afueras de la Embajada de Estados Unidos en Honduras.
Solución hondureña

“A petición de los líderes de la marcha que acudieron a la Embajada de Estados Unidos (anoche) me reuní con los que se presentaron a sí mismos como los líderes. Nos reunimos brevemente y les dije en privado lo que he manifestado en público: no le corresponde a los Estados Unidos dictar qué mecanismo sería el indicado para afrontar la corrupción.

La solución tiene que ser algo construido para Honduras y tiene que ser una solución hondureña.
Estados Unidos ayudará a los esfuerzos de Honduras a tratar de combatir la impunidad y corrupción y fomentar la transparencia.

He dejado claro a los que se han presentado a sí mismos como los líderes de este movimiento que solo yo hablo en nombre de la Embajada de Estados Unidos en Honduras, y no están autorizados a hablar en mi nombre”, dijo el embajador Nealon a través de una comunicación oficial.