19/06/2026
12:50 AM

'Nunca pasó por mi mente quitarme la vida”: Rafael

Desde niño quiso tener una casa propia para regalársela a su madre y también poder emprender un negocio para ayudar a su familia, pero a Rafael Antonio Paz Mejía los sueños se le truncaron a los 20 años.

Desde niño quiso tener una casa propia para regalársela a su madre y también poder emprender un negocio para ayudar a su familia, pero a Rafael Antonio Paz Mejía los sueños se le truncaron a los 20 años, cuando una tragedia lo dejó al borde de la muerte.

Ahora comparte su historia porque gracias a misioneros estadounidenses y al alcalde de Pimienta, Raúl Ugarte, puede intentar ser un joven normal.

La tragedia

Mientras compartía con unos amigos el sábado 12 de julio de 2008, alrededor de las diez de la noche, otro joven, menor que él, lo esperaba dentro de su propia vivienda con la única intención de atacarlo a machetazos.

Rafael recuerda que luego de estar con sus amigos llegó a su casa y se acercó a la pila para lavarse la cara. En el momento en que recogía agua en un recipiente, su verdugo lo atacó dándole un primer machetazo en la cabeza. Ahí comenzó su pesadilla. Su agresor lo dejó moribundo.

“Traté de huir, pero al tener cuatro heridas en mi cabeza, sentí que el cuerpo ya no me respondía. Como pude me defendí con mis manos”, relató.

Después de ser agredido, Rafael permaneció 35 minutos inmóvil en el suelo hasta que llegó Christian, su hermanito de 12 años. El pequeño lo vio bañado de sangre y corrió a pedir ayuda. “Un vecino me fue a levantar y me llevó en su carro al hospital Mario Rivas, donde permanecí 20 días”.

Tenía heridas de gravedad; debido a los 14 machetazos recibidos se debatió entre la vida y la muerte.

Le tienden la mano

Aunque ya no trabajaba, su grave situación llegó a oídos de sus antiguos jefes. Rafael estaba interno en el Mario Rivas, pero sus ex empleadores lo ayudaron a trasladarlo al Seguro Social.

Ya sin manos, producto del salvaje atentado, su tragedia no acababa. Una mortal infección en las heridas de sus muñecas obligó a hacerle amputaciones, a tal grado de que sus brazos quedaron a la altura de los codos.

Luego de salir de su etapa crítica en los centros hospitalarios, este joven oriundo de Pimienta comenzó una difícil recuperación. Dos años después de la tragedia que marcó su vida y su cuerpo, Rafael no dejó que la depresión destruyera su actitud positiva.

Nunca lo dejaron de la mano sus amigos y su novia, quienes lo acompañaron en su recuperación durante los 30 días que permaneció hospitalizado, 20 en el Mario Rivas y 10 en el Seguro Social.

Algunas veces sintió que su propia familia lo trataba mal, pero entendió que seguramente era por la frustración que su madre sentía al verlo sin sus brazos.

Después de un tiempo las cosas cambiaron para bien y hoy está agradecido con sus familiares y amigos, que hasta lo ayudaban a bañarse.

“Nunca pasó por mi mente quitarme la vida”, se atreve a decir con orgullo, a pesar de la tragedia que vivió.

Uno de sus bastiones ha sido el alcalde Raúl Ugarte, quien hizo las gestiones necesarias para conseguirle unas prótesis con unos médicos estadounidenses.

En diciembre pasado, la misionera Janice Meyer llegó al país y se enteró de la historia de Rafael.

De inmediato lo buscaron con el alcalde para tomarle las medidas de lo que quedó de sus brazos y enviarlas junto con un lote de fotografías a Estados Unidos.

La fundación Washington Overseas Mission de Missouri, dedicada al mejoramiento de la salud y calidad de vida de comunidades de Honduras y América Latina, se encargó de donar las prótesis, que consisten en las dos extremidades plásticas con sus respectivos ganchos para la manipulación de objetos, además del asesoramiento para el manejo de los aparatos. El costo es 28 mil dólares.

Meyer manifestó su entusiasmo al saber que Rafael en una semana ha aprendido lo que otras personas les ha costado en meses. “Es impresionante la forma en que aprende este chico, esperamos que cuando regresemos en diciembre ya pueda dominar mejor las prótesis”, dijo Meyer.

La especialista Melissa Wren dijo que en un futuro se le podría adaptar al menos una mano.

“Creemos que es posible, pero debemos ver la evolución que tenga con esta primera pieza”, mencionó Wren.

Rafael sonríe. Él sabe que aunque no son sus brazos, ahora al menos podrá intentar valerse por sí mismo.

Ejemplo para todos

Quienes conocen a Rafael Paz lo considera un “mensaje caminante” para quienes no tienen deseos de vivir.

Rafael es el mayor de cuatro hermanos y con su madre Dora Mejía ha pasado los últimos años sobrellevando las secuelas de un ataque que casi lo mata. Juntos han vivido etapas alegres y tristes.

Expresó que en ocasiones algunos amigos le cuentan sus problemas y hasta le han revelado su intención de quitarse la vida.

“Yo les contesto que con mi problema a mí no se me ha cruzado por la mente matarme y que no se dejen agobiar por los problemas.

Entonces caen en razón y me agradecen por el consejo”.

Rafael siempre soñó con ser alguien importante cuando fuese grande, como un médico, un abogado o un comerciante para hacerse cargo de los suyos.

“Lo que más quiero es tener una casita propia para mi familia porque donde vivimos es una pequeña vivienda de madera, no es de nosotros y la estamos cuidando”.

Hoy le pide al Estado que lo ayude a reincorporarse a la sociedad porque no quiere ser un obstáculo y necesita un trabajo en el que se pueda desarrollar con sus dificultades.

En el país, las ong y la Teletón apoyan a las personas para conseguir prótesis.

Los interesados en ayudarlo pueden hacerlo por medio de la Municipalidad de Pimienta, o llamándolo al 9620-4044.