La revista National Geographic le ha recordado a los hondureños el Mundial de Alemania 2006 con una fotografía de un niño dominando una pelota de plástico con la cabeza, en su edición correspondiente a junio.
La portada entera de la publicación es ilustrada con un niño, de esos que abundan en los barrios pobres de la capital hondureña, que a falta de una instalación para jugar su deporte favorito, hacen de las calles de tierra o de cemento una cancha de fútbol.
La publicación no precisa el nombre del menor hondureño, quien disfruta demostrando su habilidad para dominar el balón con la cabeza.
'El mundo entero es un campo de fútbol para un joven jugador que practica el cabeceo en Tegucigalpa, Honduras', explica National Geographic sobre la portada de su edición correspondiente a junio, en la que además destaca una serie de reportajes con ocasión del Mundial de Alemania 2006.
Hay barrios de la capital hondureña, como el Buenos Aires, en el extremo norte de la ciudad, donde los chicos incluso juegan fútbol en una calle sin salida que es una cuesta muy inclinada, al extremo que quienes estacionan sus coches a los lados de la vía los acuñan con piedras para evitar que se vengan de retroceso.
'Aquí en esta cuesta un gol sí que nos cuesta mucho', comentó a Acan-Efe uno de los menores mientras jugaba el sábado una 'potra' (partido) de fútbol tras el juego entre Argentina y Costa de Marfil, que finalizó 2-1 a favor de los sudamericanos.
En esa calle del barrio Buenos Aires hay que 'tener mucha resistencia física, porque la pelota no está quieta ni un momento, la fuerza de gravedad ya nos ha metido goles porque un defensa o el portero no la pudo alcanzar cuando iba cuesta abajo', acotó el mismo chico, que dijo que en el Mundial de Alemania apuesta por Brasil.
El fútbol en Honduras también es cosa de albañiles, porque no hay construcción pública o privada que no se paralice al mediodía para que los obreros almuercen y seguido jueguen una 'potra'.
Honduras solamente ha participado una vez en un campeonato mundial de fútbol, en España'82, con buen suceso.
Desde entonces todos los intentos han sido infructuosos para llegar a un segundo mundial, y cada cuatro años muchos aficionados de este país y un sector de la prensa deportiva, recuerdan la hazaña del 16 de junio de 1982, cuando Héctor Zelaya le anotó un gol a los anfitriones españoles.
Aquel partido terminó empatado a un gol, pero hasta hoy es lo más destacado del fútbol hondureño a nivel de selecciones, además del empate 1-1 también obtenido en España'82, ante Irlanda, con gol de Anthony Laing.
Este año, la nostalgia de nuevo ha invadido a los que recuerdan tiempos idos como el Mundial de España'82, y el fútbol se ha convertido en el principal tema de conversación en cualquier parte del país. Lo demás, sobra. ACAN-EFE