11/05/2026
09:35 PM

'Me lo mataron y todo por un pedazo de tierra; No es justo”

La división entre grupos de invasores sigue causando muertes en el Bajo Aguán, lamentó ayer María Henríquez, esposa de nueva víctima.

Nadie durmió. La noche del jueves en el Bajo Aguán fue de tensión. Las ráfagas de disparos que se oían desde el interior de la finca Los Laureles pusieron a todos con los nervios de punta.
Vecinos de la colonia Aurora, en Tocoa, se encerraron temiendo lo peor y solo alcanzaron a llamar a las autoridades.

Se prepararon dos patrullas y un convoy militar, pero la advertencia de que serían emboscados los hizo desistir y esperaron. A las 11:00 pm, la lluvia de disparos continuaba. Una hora después se informó del deceso del campesino Israel García Pérez (32), abatido en el ataque.

Las informaciones preliminares indicaban que el ataque fue entre guardias y campesinos. Pero en la finca no hay guardias desde que los campesinos ingresaron en junio. Allí nadie más ingresa, excepto los invasores.

Al amanecer, la versión de las autoridades sobre el hecho confirmaba que el pleito por la adjudicación de tierras origina ahora una división entre los grupos que se adueñaron de las fincas. En otras palabras, han comenzado a matarse entre ellos.

María Henríquez Ramírez, esposa del fallecido, lloraba al no poder creer que los que eran sus hermanos ahora se volvieran contra los de su sangre. “Me lo mataron y todo por un pedazo de tierra; no es justo, el problema ahora nos divide”, lamentó la mujer.

Los campesinos reportan que al menos cuatro personas están desaparecidas, pero no se ha presentado denuncia formal de ese hecho.
El escenario de violencia no cesa en el Aguán y los ataques se intensifican. Las autoridades han descubierto que se planifican atentados de los hombres armados que se amparan en la oscuridad y se esconden en las palmas para emboscar a los policías y militares.

Las autoridades afirman que se toman medidas y que ya no resulta tan fácil circular en medio de las fincas y dar seguridad. En la margen izquierda del río Aguán, los productores de fincas le piden al Gobierno que actúe con rapidez antes de que la zona se convierta otra vez en escenario de muerte.


Violencia

En menos de una semana, los ataques han sido la constante. Patrullas tiroteadas cuando respondían al llamado de auxilio es una muestra que no hay respeto ni por la autoridad.

De milagro, un agente policial resultó ileso cuando un disparo de Ak-47 quedó incrustado en el chaleco antibalas que le salvó la vida.

“Se recrudece la violencia. De milagro no ha habido bajas en la institución porque Dios nos protege. La intención de estos grupos armados es continuar sembrando el caos.

Debemos actuar con cautela porque el peligro está en todo el corredor. Al agente, el chaleco de milagro lo salvó de morir. El roce del disparo le quedó al lado derecho del abdomen. Si lo hubiera perforado, sería parte de las estadísticas de muerte en el conflicto.

“Todos estamos expuestos”, informó Amílcar Mejía, jefe de la Policía en Colón.

Las autoridades han identificado a los responsables de los ataques que en dos ocasiones han hecho contra las patrullas policiales.

“Hay nombres de los líderes que son los agitadores y siembran el terror; entre ellos está Juan Galindo, el Comandante Pedro Estrada, Luis Flaco Escobar, quienes le dispararon a la patrulla de la Operación Relámpago. Se les sigue las pista. Son los que están manipulando a los grupos”, según el informe de investigación hecho por la policía.

El temor se vive incluso en los pobladores que colindan con las fincas tomadas, para quienes la paz se perdió desde hace dos años.

Perdieron la paz

El corredor entre las fincas Panamá, Marañones y Rigores es de alto riesgo; ni los pobladores se escapan de ser asaltados, no solo en los buses que van a Sonaguera y Trujillo sino cuando transitan las calles para hacer las compras diarias. “Es una situación difícil. No podemos salir, nos atacan a todos, ya no podemos asegurar si su lucha se centra en la tierra porque nos atacan a los que vivimos cerca de ellos. Somos sus vecinos y ahora estamos intimidados, a merced de esta gente que mata sin piedad”, dijo una de las pobladoras de Rigores, que pidió omitir su nombre.

Ilanga, Rigores y La Atascosa están cercadas, libran una lucha diaria por no ser blanco de las acciones delictivas que delincuentes internados en las fincas tomadas hacen en su contra. Se perdió la paz y ahora piden que las autoridades retomen el control.

En horas habrá desalojos

Las órdenes de desalojo habrán de cumplirse en las próximas horas. Se espera el refuerzo policial y militar para ejecutar de forma masiva la desocupación de las fincas que desde junio y julio han tomado por la fuerza los grupos campesinos. Desde Tegucigalpa se definen las operaciones; es una acción planificada que busca evitar nuevas tomas en predios privados. La estrategia que han descubierto las autoridades para invadir masivamente las fincas en producción las hace estar en alerta y se preparan.

“Es cuestión de horas, los desalojos van y el orden debe retornar”, dijo el jefe policial.

Mensaje positivo

Si algo valoran los pequeños y grandes productores ante la reacción del presidente Porfirio Lobo, es la contundencia y el reconocimiento de la gravedad del problema en el Aguán.

“La reacción de Casa Presidencial es positiva, un mensaje fuerte, porque reconoce el problema en el Aguán, que hay fuerzas extrañas que hemos venido denunciando desde hace dos años”, expresó Roger Pineda, representante de Dinant, sobre las declaraciones de lobo esta semana cuando aseguró que “nadie nos va a hacer tontos en el Aguán... nada tienen que hacer campesinos con AK-47...esto es ahora un asunto de seguridad nacional y así los vamos a tratar”.

Para los productores, las declaraciones del Presidente deben ser precedidas por acciones concretas para evitar que las fincas de la zona sean tomadas totalmente. “Se debe llegar al fondo para ver quiénes están detrás de todas estas acciones. Las invasiones están latentes. El Gobierno debe actuar con rapidez para evitar la toma total de las fincas y ejecutar acciones para recuperar las fincas tomadas ilegalmente”, dijo Pineda.

Ante los nuevos hechos violentos que dejan un campesino muerto, el ejecutivo de Dinant informó: “No se puede caer en una cultura de acusaciones irresponsables y sin evidencias. La empresa no dirime sus diferencias con personas o grupos por medio de la violencia; nos abocamos a los caminos de las leyes del país y esperamos que las autoridades investiguen para que se dé con los responsables de ese atentado criminal”.

Invasores ganan L1 millón diario por venta de fruta: Pineda

Tocoa, Colón. Cuando se está en el segundo mes de la temporada alta del ciclo de producción de palma, los propietarios de las fincas invadidas calculan que los invasores estarían ganando un millón diario de la venta de la fruta que cortan.

Cada tonelada tiene un valor de 3,500 lempiras y de cada finca a diario salen camiones cargados del producto que es vendido en diferentes puntos.

“Las ganancias de los invasores son altas. Hacemos cálculos basados en la producción de palma que registramos en temporada alta de cosecha y los ingresos de los invasores son millonarios. De un camión normal sacan un promedio de 52,500 lempiras y diariamente circulan unos 20 camiones; eso les genera un millón diario en ganancias con el producto que saquean”, dijo Roger Pineda. A esto se suman las ganancias que les deja la extracción de fruta en las fincas de cítricos; en el caso de La Consentida, ha sido destruida en su totalidad por el grupo que la mantiene tomada.

Un informe de inteligencia elaborado por los cuerpos militares y policiales en el Aguán indica que un grupo de 40 hombres armados se dedican a invadir fincas y por eso a los supuestos campesinos que las saquean les pagan entre 300 mil y 700 mil lempiras. Por la venta de fruta ganan hasta 5 millones de lempiras los usurpadores.

Ver más noticias sobre Honduras