Vestido como afrodescendiente, el presidente Porfirio Lobo encabezó ayer el Consejo de Ministros celebrado en Santa Fe, Colón, en ocasión de festejar los 215 años de la presencia garífuna en Honduras.
En su visita, el gobernante ordenó la formulación de un programa integral de desarrollo de las comunidades indígenas y afrohondureñas a través del Plan de Nación luego de escuchar los reclamos de las comunidades garífunas que por segundo año consecutivo denunciaron el abandono estatal.
Lobo Sosa proclamó una “gran alianza” con las comunidades afrohondureñas que permita poner fin a las divisiones y que garantice el desarrollo de los pueblos garífunas del país durante la reunión en la que participaron todos los miembros de su gabinete y las fuerzas vivas del departamento de Colón.
“Esta es una fecha para reflexionar que todos somos hermanos hondureños y no debe haber diferencias por el color de piel, religión, filiación política o posición social, les reitero mi cariño”, dijo el gobernante.
Promesas sin cumplir
Durante la reunión de ministros, los secretarios de Estado respondieron a los reclamos de los líderes garífunas que denunciaron el incumplimiento de las promesas hechas por el Gobierno durante esta misma fecha el año anterior.
Los habitantes de Colón demandaron al Gobierno puentes, carreteras, mejoramiento del sistema de salud, fortalecimiento de la educación, empleo; además formularon otra serie de peticiones para el desarrollo de sus comunidades.
El ministro de los Pueblos Indígenas y Afrohondureños, Luis Green, anunció que ya está listo un proyecto de decreto que será enviado al Congreso Nacional para incorporar a las comunidades garífunas en el Plan de Nación.
Lobo también entregó el Bono 10 Mil a 152 familias de la comunidad de Santa Fe como parte de las actividades de celebración de los 215 años de presencia garífuna en el país.
El mandatario indicó que hasta la fecha se han beneficiado a 8,313 familias de 10 municipios de Colón, con una inversión mayor de 18 millones de lempiras.
Marchan en San Pedro Sula
Con sus coloridos trajes, sus tambores, canciones y bailes, unas 200 personas de la comunidad garífuna realizaron ayer una marcha en San Pedro Sula que finalizó con una misa en la catedral para celebrar los 215 años de su llegada a tierras hondureñas.
La actividades empezaron a partir de las 10:00 am frente al estadio Francisco Morazán, en el recorrido hacia el parque central hicieron demostraciones de su baile y cantos en su lengua garífuna.
Al llegar a la catedral, el padre Jorge Benavides ofició la misa en compañía de varios miembros de la comunidad garífuna que también participaron en el servicio.
Los representantes de las organizaciones garífunas como Asafrova (Asociación de los Afrodesendientes en el Valle de Sula) pidieron un mayor apoyo gubernamental para mejorar las condiciones en las que viven en sus comunidades.