Un juez costarricense dejó en libertad a un refugiado de Kirguistán, ex república soviética, que el viernes mantuvo retenido por cuatro horas a una persona en la embajada rusa en Costa Rica.
La medida del juzgado de la capital, San José, adoptada la noche del sábado, benefició a Roman Bogdanyants, para quien la Fiscalía abrió previamente un proceso penal por secuestro extorsivo y solicitó seis meses de prisión preventiva.
Un secuestro extorsivo, con fines de lucro, es sancionado en Costa Rica con penas de entre 10 y 15 años, según el Código Penal.
Incidente
Bogdanyants estaba detenido desde la tarde del viernes, pero tras su liberación sus padres lo llevaron a la casa donde habitan en San Antonio de Belén, 20 km al noroeste de la capital.
Las razones por las cuales el juez ordenó su libertad no trascendieron a la prensa, aunque durante el día fue interrogado durante dos horas y asesorado por dos abogados.
Bogdanyants retuvo dentro de la embajada a su coterráneo Andreij Yurenkov, hijo de Olev Yurenkov, quien habría estafado con 30 mil dólares a la familia del agresor mediante la inversión en un fallido proyecto de siembra de piña en un sector del norte costarricense.
Inicialmente pidió 50 mil dólares para dejarlo libre, pero posteriormente depuso sus intenciones. Ambos llegaron coincidentemente al inmueble, según versiones de las autoridades.
De acuerdo con las investigaciones, Bogdanyants, de 20 años, retuvo a Yurenkov, de 22, apoyado en un arma de fuego calibre 25.
Del caso
Refugiados
La familia Bogdanyants reside en Costa Rica desde 2005, mientras los Yurenkov arribaron un año antes, aunque Olev abandonó el país.
Medidas
El embajador Nicolayenko adelantó que adoptarán medidas más estrictas en el control de acceso a la sede diplomática