03/03/2026
01:03 AM

'Las tejas caían como nieve”

Edificios destruidos, próximas epidemias, la búsqueda de más personas y una cifra de 60,560 muertos y 45.5 millones de chinos afectados se conjugan en China después del terremoto el 12 de mayo.

    Edificios destruidos, próximas epidemias, la búsqueda de más personas y una cifra de 60,560 muertos y 45.5 millones de chinos afectados se conjugan en China después del terremoto el 12 de mayo.

    Los muertos pueden ser 80 mil porque hay 26,221 personas que permanecen todavía desaparecidas. El total de heridos se eleva hasta 352,290.

    Según los datos del Gobierno, las donaciones nacionales e internacionales destinadas a ayudar a los damnificados alcanzaron ayer los 3,730 millones de dólares. De ese total, 530 millones fueron enviados ya a las zonas más afectadas. La catástrofe ha sumido el país en el luto, cuando quedan menos de tres meses para el inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín, pero ha despertado al mismo tiempo una ola de solidaridad.

    El alto número de niños fallecidos bajo las escuelas derrumbadas, cuando otros edificios cercanos sufrieron menos daños, ha provocado la ira de muchos padres, que han perdido a su hijo único, por la mala calidad de las construcciones y la corrupción local. El reto ahora es frenar las posibles epidemias entre los millones de desplazados que viven bajo las lonas.

    Las tejas se caían

    Una estudiante recuerda a sus compañeros muertos bajo los escombros de la escuela.

    El día en que la tierra tembló, Li Ming se encontraba trabajando en una fábrica de sal en Beichuan, una población de 13,400 almas a 160 kilómetros de Chengdu, capital de Sichuán, que quedó pulverizada por el seísmo. 'Todo comenzó a moverse. Salimos corriendo del edificio y nos refugiamos junto a unos árboles. Pero se me vino un muro encima. Las tejas de los edificios caían como nieve, todo se llenó de polvo y no se veía nada', cuenta con la cabeza vendada.

    Cuando cesó el temblor, Li fue a buscar a su familia, pero su casa ya no era más que ruinas. 'De los siete miembros de mi familia, sólo quedamos tres', dice mientras las lágrimas afluyen a sus ojos. Aquella noche fue una auténtica pesadilla. 'Los supervivientes se congregaron en la plaza. No había luz, y todo el mundo estaba aterrorizado. Las réplicas continuaban, y algunas casas seguían desplomándose. La primera ayuda llegó hasta el día siguiente'.

    Su familia

    Cuando el terremoto sacudió Heishui y las carreteras quedaron cortadas, Yang Jian decidió huir de este pueblo cercano al epicentro, en el que trabajaba en la construcción, y emprender una larga marcha a pie para ir a buscar a su esposa y a su hija a Shifang, a decenas de kilómetros. 'Salí con dos amigos, pero nos despistamos y nos separamos', cuenta. De repente, se encontró perdido en medio de la montaña. 'Había grandes rocas, y cadáveres aplastados debajo. Cuando vi aquello, sólo quise morir. Pero pensé en mi mujer y en mi hija'. Durante cuatro días, Yang caminó como un autómata. 'Dormía en cuevas y bebía el agua de los arroyos. Sólo en dos ocasiones comí un poco de arroz que me dio gente que encontré por el camino'. Hasta que un coche le recogió en la pista que va de Yingxiu a Dujiangyan y encontró a su familia.<