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Más de 200 negocios han cerrado en La Ceiba por extorsión

Aunque los índices de violencia han bajado, más de 200 negocios han cerrar en lo que va de 2013 por el “impuesto de guerra”.

Son muchos los sectores afectados por las extorsiones. Muchas viviendas están vacías y con rótulos de “se vende”. El sector del transporte también lamenta que este delito siga creciendo sin control.
Son muchos los sectores afectados por las extorsiones. Muchas viviendas están vacías y con rótulos de “se vende”. El sector del transporte también lamenta que este delito siga creciendo sin control.

La Ceiba, Honduras

El flagelo de las extorsiones se ha agudizado en los últimos meses en esta ciudad, al grado que ya ha provocado el cierre de unos 200 negocios.

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Pulperías, autolotes, talleres de reparación para celulares y puestos de venta de ropa usada forman parte de los negocios cuyos propietarios se han visto obligados a cerrar al verse impotentes por no poder pagar las cuotas que los extorsionadores les exigen para dejarlos operar.

Según cifras de la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida (CCIA), entre 200 a 250 negocios han dejado de funcionar en este año producto de las extorsiones.

“Solo en los primeros meses de este año unos 150 negocios habían cerrado, a la fecha sumamos que entre 200 a 250 han tenido que dejar de operar. Esto se ha agudizado, va en repunte”, explicó Reinaldo Escobar, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida (CCIA).

Aunque los hechos violentos han disminuido en la ciudad en los últimos meses, el delito de las extorsiones se ha incrementado. Esta situación ha llegado hasta las escuelas y colegios. Según reportes de las autoridades de Educación, solo en La Ceiba son 15 los centros educativos entre públicos y privados que están siendo extorsionados.

Tarifas

Las exigencias de estos grupos delictivos van desde 10 mil a 25 mil lempiras, según el tamaño negocio, incluso se habla de hasta de 50 mil a 100 mil lempiras.

“Prácticamente se trabaja para ellos y la necesidad de trabajar y la falta de oportunidades nos obliga a tener que cumplirles, porque si trabajamos y no les pagamos nos amenazan con matarnos, entonces cerramos o les pagamos”, dijo en una plática hermética una víctima que por temor no quiso revelar como hacía su pago.

Muchos son los afectados que evaden hablar de este tema. “Es muy peligroso porque si hablás te matan, y si querés seguir trabajando hay que pagarles y acatar sus órdenes. Aquí hay grupos que ya tienen definidas sus zonas”, dijo en el anonimato un conductor de taxi colectivo que cubre la ruta del sector oeste de la ciudad.

En las colonias Pizati, Sierra Pina, la Melgar, el sector de Bonitillo, algunos barrios y sectores marginales de la ciudad son los puntos adonde más se está dando este tipo de delitos.

Las casas abandonadas adonde antes funcionaron negocios son muestras de cómo estas bandas de extorsionadores opacaron las aspiraciones de decenas de familias con mentalidad emprendedora.

Estos grupos antisociales ya no discriminan a nadie: cooperativas, pulperías, negocios ambulantes, escuelas, colegios y hasta jardines de niños son víctimas esta realidad que en los últimos meses ha ido en auge en la principal ciudad del litoral.

Transporte, el más afectado

El sector del transporte es el más vulnerable, algunas empresas han cambiado sus oficinas a lugares más seguros, otras han tenido que clausurarlas.

“Los lunes, los martes, miércoles y sábados nos llegaba a cobrar, primero fue una mara, a la siguiente semana llegó otra y por último llegó otra más, ya ahí ya no podíamos seguir, y tuvimos que cerrar”, confió un transportista.

Cuando abrieron la oficina, cuenta que a los días de estar funcionando empezaron a recibir llamadas y mensajes exigiéndoles cierta cantidad de dinero a cambio de asegurarles que dicho local estuviera libre de asaltos y robos.

Ante tanta presión decidieron pagarle a este grupo 3,500 lempiras, “luego nos fueron apareciendo otros y que no estaban exigiendo la misma cantidad, a tal extremo que llegamos a pagar 14 mil lempiras mensuales entre estas tres bandas, y mejor decidimos cerrar”, aseguró el transportista.

Desde hace tres meses en La Ceiba funciona una unidad antiextorsión, sus resultados aún se desconocen, pero muchos empresarios y personas afectadas aseguran que se ha logrado detener a muchos extorsionadores.