La denominaron La Venus de Currusté y el nombre se popularizó. ¿Por qué? Porque nos muestra la belleza y esplendor de una época perdida en el tiempo, cuando eran otros los apellidos y nombres característicos en el Valle de Sula. Nuestras raíces indígenas.
Para cuando los españoles llegan a nuestras tierras, ya existían una gran cantidad de pueblos indígenas habitando el noroeste de Honduras. El Valle de Sula, una extensa planicie formada por ríos Ulúa y Chamelecón, proporcionaba un rico escenario para la vida humana.
Gracias a las investigaciones de Russell Sheptak en documentos coloniales posteriores a la conquista y publicadas en la revista Yaxkin en el 2007, sabemos ahora que el valle estaba cubierto por una selva húmeda y oscura, con árboles altos y anchos.
Sheptak rescata el relato de viaje entre Puerto Caballos y San Pedro, de Juan Bautista Antonelli, en 1590, en donde el viajero señala, que todo el valle al norte del río Blanco, era 'de arcabucos y ciénagas'.
Alrededor de San Pedro, continúa la descripción, era la única sabana apta para la ganadería y todos los cerros estaban cubiertos de árboles maderables.
En las riberas de los ríos, los indígenas establecieron sus comunidades; terrenos ideales para las milpas, el cultivo del cacao y el fácil transporte de sus productos.
Los registros del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Ihah, señalan cerca de 400 asentamientos indígenas precolombinos en el Valle de Sula.
De todos, cerca de una docena aproximadamente, compartían similitudes en tamaño e importancia, siendo Currusté, uno de ellos.
Currusté comenzó a ser investigada por el Ihah, a finales desde los años setenta, por los arqueólogos Vito Veliz, George Hasseman y Lori Lori Van Gerper. Ya para ese entonces, se estableció que era un centro de los períodos Clásico Tardío y Clásico Terminal (700-1,000 d.C) y que se encontraba en un buen estado de preservación.
Tras una pausa de un par de décadas, el Ihah retomó las investigaciones dando lugar a la apertura al público, el mes pasado, del parque arqueológico Currusté, en sus primeras fases.
Senderos interpretativos han sido creados, permitiendo al visitante visualizar la vida cotidiana y la arquitectura monumental de la ciudad indígena, ubicada a escasos kilómetros de Ticamaya.
Hasta ahora, los estudios de los años setenta junto con las nuevas excavaciones de la Dra. Jeanne Lopiparo, investigadora del sitio, han permitido establecer como este asentamiento, realizaba rituales y banquetes para celebrar la fertilidad de los suelos y adorar a los antepasados.
Residentes y pueblos vecinos acudían a estos rituales en grandes cantidades. Así, por ejemplo, la Plaza Mayor de Currusté, podía albergar entre 800 y 1,200 personas en los actos.
Para la gran mayoría de los visitantes al parque, puede producirse un ligero desencanto al sólo apreciar montículos de diversos tamaños, cubiertos de una densa arboleda.
La imagen de Copán con sus estructuras jerárquicas piramidales, invita a buscar los mismos modelos en cada nuevo asentamiento indígena.
Pero es vital señalar que los centros del valle, tenían una organización sociopolítica y económica distinta, en donde los habitantes gozaban de acceso a los bienes considerados 'riquezas' y entrada a sitios como campos de pelota, algo que estaba restringido en otras culturas indígenas como los mayas.
¿Qué ha quedado de todos estos centros precolombinos? Shaptek nos señala que todas estas comunidades establecieron rutas comerciales que transitaban tal vez, cacao y plumas de quetzal, hasta Yucatán y Guatemala. Apellidos indígenas yucatecos como Chi, persisten todavía en San Pedro Sula, al igual que Chavacan, Chivana o Masca y que alguna vez, fueron apellidos de gran prestigio social.
En estos momentos, trabajos de restauración de numerosas piezas de cerámica se continúan realizando en el Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula; aportando nuevos datos, nuevas historias.
Pero más importante aún, es la oportunidad maravillosa que tenemos ahora los sampedranos, de enseñarles a las nuevas generaciones el esplendor pasado de La Sabana de Currusté; un pasado que nos formó como la ciudad que somos ahora.
En detalle
'Las investigaciones sugieren un modelo muy popular en San Pedro Sula sobre una característica sobresaliente a través de la historia del Valle de Sula —que sus habitantes siempre han sido empresarios internacionales – (una distinción que continúa hasta el presente, debido en parte, a los recursos y ubicación estratégica del valle)'.
Dra. Jeanne Lopiparo