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La niña que pinta sueños con su boca, postrada en una hamaca

  • Actualizado: 25 mayo 2013 /

No se cansa chateando en facebook.

Una extraña enfermedad dejó a la niña Darsi Melisa Morales postrada en una hamaca y conectada a un respirador artificial pero, como si la vida quisiera compensarla, desarrolló la habilidad de pintar con la boca cuadros maravillosos que bien podrían competir con los de un experimentado artista del pincel.

Sus vivaces ojos negros que asoman por su máscara de respiración, y su voz clara y bien entonada denotan que se encuentra completamente lúcida aunque tiene prácticamente paralizado su cuerpo del cuello hacia abajo. Solo sus brazos se mueven, pero sin fuerza ni sensibilidad mientras permanece acostada en la hamaca que cuelga en el zaguán de una vecindad de la colonia Santa Clara de San Pedro Sula.

“No puede estar ni un minuto sin el respirador porque se ahoga”, dice su madre Alba Argueta quien debe permanecer las 24 horas junto a la niña que el próximo martes cumple quince años.

Hizo el sexto en el hospital

Estaba en quinto grado en una escuela del municipio de Esparta, Atlántida, cuando comenzó la pequeña con unas fiebres infernales que pusieron de correr a la señora. Acudió a un centro de atención de la Ceiba adonde le hicieron a la niña desde un examen de sangre hasta una tomografía, sin que los médicos pudieran detectar el problema que la aquejaba.

Mientras tanto, la pequeña empeoraba por lo que tuvo que llevarla a la emergencia del hospital Mario Rivas de San Pedro Sula. “Cuando llegamos tenía las rodillas desgonzadas, ya casi no podía caminar”, comenta la madre.

Tras hacerle una serie de exámenes los médicos del Rivas decidieron dejarla internada, pero la pequeña ya no volvió a dar pasos. La madre tuvo que venir a vivir a San Pedro porque Darsi debía quedarse en el hospital, ya que el tratamiento iba para largo. Consiguió una silla de ruedas en la que la niña iba a recibir clases a la escuelita del centro asistencial, y al año le dieron el diploma de sexto grado.

Del hospital la remitieron al centro de la fundación Teletón. Allí aprendió a hacer mantelitos de mesa con frutas pintadas como parte de su terapia de rehabilitación.

Cierta vez le pidió a la madre que le diera un lápiz y una cartulina porque sintió un deseo irresistible de dibujar con la boca ya que con las manos no podía hacerlo. Fue entonces cuando descubrió que había desarrollado una pasión por el dibujo y la pintura que ni aún en la escuela había sentido.

Al ver cómo surgían bellos dibujos de la boquita de la niña, personal administrativo de la Teletón aconsejó a doña Alba que la pusiera a aprender pintura en la Casa de la Cultura de El Progreso. La madre aceptó la sugerencia, aunque le resultaba difícil porque tenía que cargar a la pequeña para subirla al bus que las transportaba todos los sábados a El Progreso.

Todo parecía ir bien en lo que cabía dentro de la situación de la pequeña, pero en eso le sobrevino el problema de la respiración a causa del cual no pudo volver a sentarse. Parece que se le cerró el diafragma, el principal músculo de la respiración que se localiza debajo de los pulmones, según le dijeron los especialistas cuando volvió con ella al hospital.

La doctora Carolina Haylock atribuye los padecimientos de Darsi a una enfermedad conocida como mielopatía cervical producida por un virus, la cual hace que se comprima la médula espinal a la altura del cuello.

Fue necesario proporcionarle a la paciente el respirador portátil que ayudó a comprar una institución educativa conmovida con el caso, para que volviera a su casa.
El amor a la pintura le ayudó a Darsi a enfrentar el nuevo reto que le presentaba la vida, pues al poco tiempo volvió a tomar los pinceles en su boca que apenas deja al descubierto su máscara de respiración.

Moviendo la cabeza con rapidez y sosteniendo el lápiz o el pincel con el dedo pulgar de la mano derecha, plasma princesas, paisajes, animales y cuantas imágenes surgen de su imaginación.

El sueño de Darsi

En cuanto la oye toser su madre acude a hacerle masajes en el pecho como le indicaron los médicos, porque una falla en el suministro de oxígeno podría ser fatal.

Los doctores le dijeron que con un marcapasos respiratorio implantado en el cuerpo, Darsi podría dejar la incómoda careta y el respirador que ya ha comenzado a dañarse, pero resulta que el nuevo sistema tiene un valor aproximado de 55 mil dólares en Estados Unidos.

La niña tiene la fe de levantarse algún día de la hamaca y convertirse en la pintora que ha soñado ser, sin las limitaciones que le ha puesto la vida.

Prematuras. Por ser gemelas, Darsi Melisa y Mersi Yulisa eran confundidas frecuentemente cuando ambas hacían la educación primaria en la escuela José Trinidad Cabañas de la aldea Vedun de Esparta. Al nacer estuvieron una semana en incubadora en el hospital Vicente Dantoni, de La Ceiba, porque se vinieron antes de los nueve meses de gestación, relató la madre.

Treta. Mersi Yulisa admite que Darsi Melisa la aventajaba en la escuela. Dijo que una vez que la maestra la mandó a leer, le pidió a Darsi Melisa que la suplantara. La maestra quedó asombrada de cómo Mersi Yulisa había avanzado en la lectura. No se dio cuenta que quien había leído era Darsi Melisa.