Juanita Contreras se había divorciado de Daniel, la maltrataba mucho, la insultaba y llegó al extremo de golpearla salvajemente. Sin poder aguantar aquella situación y aconsejada por sus amigas denunció a Daniel ante las autoridades.
Luego vino el proceso del divorcio hasta que quedó libre de su verdugo. Recordaba el momento en que lo había conocido, era un hombre amable, dulce y detallista, fue uno de esos amores a primera vista. A su mente vino el día de la boda, los amigos, los familiares, todo era felicidad. Al sonar el teléfono sus pensamientos escaparon como mariposas. Sí ella habla... cómo dice, no le escucho muy bien, le sucedió a quién... la llamada se interrumpió y... qué raro no me dijo quién era ni le entendí nada de una persona... mmm... es muy confuso.
A Juanita le gustaban las cosas misteriosas, pidió un curso de telepatía que ofrecía una revista española, durante tres meses estuvo esperando ansiosa el correo hasta que al fin llegó el pedido. Cada vez que llegaba del trabajo a su casa leía los libros sobre telepatía y practicaba algunos de los ejercicios, tenía el propósito de comunicarse con sus amistades en cualquier lugar del mundo a través de la mente.
Aprendió que para que la telepatía funcione se necesita un emisor y un receptor tal como ocurre con una transmisión de radio, hizo una lista de sus amistades y comenzó a enviarles mensajes a las personas que consideraban buenas receptoras.
Aquella mañana había llovido torrencialmente, no había energía eléctrica en la ciudad de Siguatepeque, los teléfonos no funcionaban. Juanita se arregla para ir a su trabajo y dijo con plena convicción. Cuando salga a la puerta de la casa aparecerá un taxi, de eso estoy segura. Terminó de arreglar su bonita figura y al abrir la puerta un taxi se paró enfrente, ¿va libre señor...? sí... contestó el taxista súbase, ¿dónde la llevo...? Al llegar a su trabajo la muchacha le dijo a una de sus compañeras, anoche estuve pensando en vos... la aludida respondió. Qué casualidad yo soñé con vos... Mientras Juanita trabajaba pasaron por su mente muchos pensamientos, pasaba recordando los momentos felices que había pasado con su ex esposo Daniel. Luego regresaba a la realidad al pensar en los castigos corporales. Cómo me pegaba ese desgraciado, el amor se convirtió en odio de repente... Sonia no tuvo la culpa, él se metió en su vida y amargaron la mía, Sonia se llamaba la joven a la que Daniel comenzó a enamorar a pesar de ser un hombre casado, a cada momento le mentía, mire Sonia... estoy por divorciarme, Juanita me hace la vida imposible todos los días, ya no la soporto... sé que usted sí es una buena mujer, inteligente, bella, de buena posición social, aunque no me crea, estoy locamente enamorado de usted.
Daniel, como muchos hombres casados no sólo enamoraba a una mujer, sino a toda la que se le acercaba. Poco a poco logró conquistar el corazón de la joven inexperta llamada Sonia hasta que la hizo su mujer y la llevó a vivir a una casa en las afueras de la ciudad, y como entre cielo y tierra no hay nada oculto, Juanita se enteró de la infidelidad de su esposo, desde entonces su vida se convirtió en un verdadero infierno. Finalmente se produjo el divorcio y Daniel abandonó la ciudad de Siguatepeque trasladándose con su amante a San Pedro Sula. Meses más tarde Daniel había montado un taller de mecánica en la ciudad de los laureles y se casó con Sonia.
Felipe Díaz era un joven enamorado de Juanita, todos los días al salir de la oficina la acompañaba a su casa, aunque no le había declarado su amor, ella lo sabía, la intuición de la mujer nadie puede superarla. Gracias por acompañarme Felipe ya tengo grabado tu celular por cualquier cosa, se despidieron con un apretón de manos mientras Juanita preparaba su cena, una mariposa negra entró por la ventana, se fue volando para la pequeña sala y se posó en el techo. Ella sabía que una mariposa negra en la casa, era de mal agüero, según nuestras creencias populares, luego pensó. Pura superstición ahí que se quede la mariposa.
Encendió el televisor, sintonizó el canal de su telenovela favorita mientras se sentaba en el sofá con el plato de comida entre sus manos. Se llevó un gran susto cuando la mariposa negra se desprendió del techo y anduvo volando por todos los rincones, molesta ante aquella situación fue en busca de una escoba para aplastar al insecto. Comenzó a lanzar golpes y finalmente en un rincón se posó la mariposa. Hoy si te voy a matar mariposa molestona... ya vas a ver, agarró la escoba con fuerza y cuando iba a lanzar el golpe mortal escuchó una voz: No me mates Juanita... ya estoy muerta. La mujer quedó petrificada de terror, sintió que la tierra cedía bajo sus pies, la mariposa siguió hablando, Daniel me asesinó hace dos horas, sólo vine a pedirte perdón...
Juanita no aguantó más y se desmayó. Aproximadamente a las once y media de la noche volvió en sí, la mariposa negra había desaparecido, de pronto escuchó un disparo en el silencio de la noche, ella sintió inmensos deseos de orar, se puso de rodillas orando por el alma de aquélla que convertida en mariposa había llegado a su casa.
Fue a su cama y durmió profundamente, al siguiente día cuando estaba en la oficina vio la primera plana del diario. Celoso ebrio asesina a su esposa de dos balazos, luego se suicidó. No hizo ningún comentario entre sus compañeros de trabajo que ignoraban lo sucedido, al salir del trabajo fue a la iglesia a dar gracias a Dios por estar con vida pensando que la muerta hubiera sido ella.