Kerin Arita decidió devolverle algo a Honduras después de tener éxito como empresario, su misión es recorrer el país desde Ocotepeque a Choluteca para limpiar la carretera para convertir al país en el más limpio de Centroamérica.
El hondureño comenzó vendiendo jugos a la orilla de la carretera, ahora para su proyecto tiene el apoyo de artistas como Christian Nodal y diseñadores de talla mundial.
Kerin Arita viene “desde abajo” y conoce bien el lema de “las vacas flacas y las gordas”. En otras palabras, sabe lo que es tener y no tener.
El creador de Kerin Boots, representante de Cuadra, la mejor marca artesanal del mundo, así como de Nokota Horse, la bota de estilo rodeo más emblemática de México, habló con Diario El Heraldo.
El emprendedor que nunca se rindió ahora busca “poner en la brújula” a Honduras.

Llegó el momento de convertir a Honduras en el lugar más limpio de la región, pero antes de hablar de ese proyecto, Arita se abrió como un libro y relató la historia de su vida similar a una montaña rusa con buenos y malos tiempos; pero sobre todo, con el deseo de superación de la mano de Dios.
Kerin Arita nació hace 43 años en Cucuyagua municipio de Copán región occidental de Honduras, zona donde la cultura de usar botas es prominente, también creció en un hogar humilde, bajo el cuidado de su madre soltera María Elizabeth Gómez y su abuela María Elida Alemán.
Su madre, una trabajadora doméstica en Santa Rosa y su abuela, que lavaba ropa en un río, fueron el pilar de su infancia. A pesar de los recursos limitados, Kerin Arita siempre sintió el deseo de superación porque desde niño miró a su madre emprender en pequeños negocios.
Aunque ella enfrentaba múltiples fracasos, su tenacidad y espíritu emprendedor sembraron en él la semilla del comercio y la perseverancia, sin embargo, para reforzar los diversos viajes que emprendían a Guatemala, para importar artículos y venderlos, Arita decidió montarse a “a la bestia” con destino a Estados Unidos.

“Me fui a finales de año, me acuerdo de que me agarró mi cumpleaños en enero a bordo del tren, al final solo estuve trabajando un año. Me regresé y seguí como comerciante, también he sido motorista de las Naciones Unidas, hemos hecho de todo”, recordó
El ahora empresario reveló que tuvo la oportunidad de convertirse en ciudadano norteamericano, pero rechazó esa propuesta porque su intención era regresarse y emprender en su propio negocio.
En uno de sus viajes, el nombre de las botas “Pueblo Viejo” marcó un antes y después para explotar un nicho no explorado en su vida, con un par de botas importadas después de venderlas en Honduras supo el camino a seguir.
“A mí hasta me decían los otros cipotes ‘Pueblo Viejo’, es que vendía a los pasajeros de buses y andaba unas botas de esa marca Pueblo Viejo, muchos se preguntaban como alguien que vendía jugos andaba esos zapatos, recordó entre risas”, relató.
Después de superar grandes obstáculos financieros, hipotecas, créditos y adquirir experiencia en México y Guatemala, más las décadas de aprendizaje logró montar un negocio diseñado para vivir 100 años.
Aunque el entrevistado garantizó que no tiene dinero y no lo tiene todo, tampoco nada le falta gracias al pequeño emprendimiento que con esfuerzo se volvió internacional y lo llevó brindar capacitaciones en universidades, exponer sus ideas y pláticas de negocios con diseñadores como Paolo Paponi y otros diseñadores de marcas como Louis Vuitton, Fendi, Gucci y Prada.
Con el respaldo de ofrecer productos de calidad, elaborados bajo un alto diseño, su marca Kerin Boots es utilizada por artistas como Alfredo Ríos “El Komander”, el exvocalista de la Trakalosa de Monterrey, Allan Mora, la Banda Ms y Christian Nodal, entre otros.
El éxito empresarial no hizo que Kerin Arita olvidara sus raíces e inspirado por su madre y motivado por experiencias personales y profesionales, decidió iniciar una campaña para limpiar las calles de Honduras.
El proyecto surgió después de que visitantes internacionales notaran la cantidad de basura en las calles, una situación que Kerin también había observado y que le preocupaba profundamente.
“Estaba haciendo una gira de supervisión, venía de mis tiendas y venía Shin Fujiyama y donde se pararon estaba un cerro de basura. Además, en otra ocasión inversionistas internacionales que viajaban conmigo quedaron maravillados por la belleza de Honduras, pero me dio pena que dijeron ‘tiraban basura en la calle’, entonces de ahí viene la idea”.
Junto a un equipo de voluntarios ya tienen listos los vehículos pesados y una considerable cantidad de personas que se sumarán a la “loca idea” de recorrer el país para limpiar las carreteras iniciando en la Aduana El Poy en Ocotepeque hasta San Marcos de Colón en Choluteca.
“Pienso que fácilmente se sumarán unos 80 vehículos, me gustaría que toda la gente se sume sin importar colores políticos. También le hago un llamado al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, porque él está haciendo buenas cosas, todos están invitados”, declaró.
La historia de Kerin Arita es un testimonio de cómo la perseverancia, la resiliencia y el compromiso con la comunidad pueden llevar al éxito.
Desde sus humildes comienzos, pasando por los desafíos económicos y personales, hasta convertirse en un empresario exitoso y un líder comunitario que ha recibido las llaves de la ciudad en su natal Copán, Kerin demuestra que con esfuerzo y dedicación es posible alcanzar grandes logros y a su vez, contribuir significativamente al bienestar de los demás.
El empresario hondureño reflexionó: “Los invitó a vincularse en el proyecto, espero que en unos cinco o diez años seamos del país más limpio de Centroamérica, no lo vamos a alcanzar en uno ni en dos años, pero voy a estar dispuesto a darle seguimiento hasta alcanzarlo”.