04/12/2022
11:47 AM

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Juan Orlando Hernández: el fin de una carrera política de 32 años

En 1990 comenzó como asistente ejecutivo en el Congreso. En 1998 fue diputado y luego presidente. Ayer fue extraditado a EUA acusado de narcotráfico.

San Pedro Sula

Juan Orlando Hernández nunca imaginó que 32 años después de haber abierto la puerta del Congreso Nacional para trabajar como asistente ejecutivo viajaría esposado a Estados Unidos en un avión de la DEA para someterse a un juicio ante el implacable juez neoyorkino Kevin Castel.

Al consumarse ayer la extradición, el ex-Presidente cierra su azarosa carrera política en Honduras y se encamina inexorablemente a enfrentar un juicio en Nueva York, adonde si es encontrado culpable recibiría hasta tres cadenas perpetuas, lo cual segaría para siempre su libertad.

Hernández nació el 28 de octubre de 1968, hijo de Juan Hernández Villanueva y Elvira Alvarado Castillo.Cursó la primaria y el ciclo común en instituciones educativas de Gracias, Lempira.

Luego se trasladó a San Pedro Sula para estudiar en el Liceo Militar del Norte, adonde, además de obtener el título de bachiller en ciencias y letras, egresó con el grado de subteniente de reserva en infantería.

La carrera política de JOH

Cargos políticos ocupados por Juan Orlando Hernández desde que comenzó su carrera como asistente ejecutivo en el Congreso Nacional.

1990-1992

Asistente ejecutivo del primer secretario y asistente ejecutivo de la vicepresidencia del Congreso Nacional

1998- 2014

Diputado del Congreso Nacional

2002-2006

Primer secretario del Congreso Nacional

2010-2014

Presidente del Congreso Nacional

2014-2022

Presidente de Honduras

En más de alguna ocasión, frente a empresarios y líderes locales de San Pedro Sula, Hernández manifestó que recién llegado a esta ciudad, él le tenía miedo al tráfico vehicular, esto para demostrar su origen modesto y pueblerino.En Gracias, todos los habitantes saben que él tiene 17 hermanos, pero no todos son de madre y padre.

Con su extinta hermana Hilda Hernández y sus hermanos Juan Antonio Hernández (preso en Estados Unidos), hijos de Elvira Alvarado Castillo, siempre se mantuvo unido, pero también con Amílcar, coronel (r) del Ejército.Juan Orlando, después de egresar del Liceo Militar, se trasladó a Tegucigalpa.

En la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) estudió licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales y por primera vez incursionó en la política estudiantil.

Cuando todavía en la Unah había enfrentamientos violentos por razones ideológicas, entre 1988 y 1989, ocupó el cargo de presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho después de ganar elecciones a través del Frente Unido Universitario Democrático (Fuud).

Su vida profesional la empezó como escribiente del Juzgado de Letras Primero de lo Civil de Francisco Morazán (1989) y escribiente del Juzgado de Letras Tercero de lo Civil de Francisco Morazán (1987-1989) y también como monitor de la cátedra de derecho procesal civil I en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Unah (1989-1992).

En 1990, según le dijo a Diario LA PRENSA en una entrevista en 2013, su hermano Marco Augusto Hernández Espinoza, quien era vicepresidente del Congreso Nacional, lo llamó para que trabajará con él como asistente ejecutivo.

Sin embargo, dejó ese trabajo y, con una beca se marcho a Estados Unidos a estudiar una maestría en Administración Pública con orientación en Administración Legislativa en la Universidad Estatal de Nueva York, en Albany (1995).

Cristiano

Hernández estuvo más cerca de la Iglesia evangélica, pero el día del arresto portaba un crucifijo.

Al regresar a Honduras, Hernández se lanzó a la arena política buscando una diputación de Lempira por medio del Partido Nacional. En las elecciones de noviembre de 1997, cuando el liberal Carlos Flores ganó la presidencia, el ahora acusado de narcotráfico obtuvo una victoria en su departamento y se convirtió por primera vez en diputado.

El retorno al Congreso, como parlamentario y no como asistente, le permitió abrir y ganar espacios dentro de los círculos políticos.

Logró ser primer secretario (2002-2006) hasta escalar a la posición de presidente del Poder Legislativo, entre 2010 y 2014, cuando Porfirio Lobo Sosa ocupó la presidencia del país.Siendo presidente del Congreso Nacional, Hernández preparó su camino para convertirse en presidente del país.

Amplió y fortaleció sus relaciones amistosas. No solamente se granjeó la simpatía de los políticos del Partido Nacional, sino de empresarios, banqueros y miembros de la Iglesia evangélica.

En las elecciones generales del 24 de noviembre de 2014, al postularse como candidato a la presidencia por el Partido Nacional (PN), con el 36% de los votos, derrotó a Xiomara Castro, candidata de Libertad y Refundación (Libre).

Israel

Hernández recibió una capacitación en 1992 en Israel gracias a una beca de la Agencia de Cooperación.

Días antes de celebrar las elecciones, en una mítin multitudinario, Hernández cerró su campaña proselitista en Gracias en compañía de los expresidentes Rafael Leonardo Callejas y Ricardo Maduro, su hermano Tony Hernández y los líderes del Partido Nacional Samuel Reyes, Ricardo Álvarez, Óscar Álvarez y otros.

“Soy Juan Orlando Hernández, vengo de las tierras de Lempira, de la mano de Dios, con el apoyo de mi partido y del pueblo hondureño, voy a ser el próximo presidente de Honduras”, dijo en aquella ocasión Hernández que consideraba al Partido Nacional como “el más grandes y efervescente de Honduras y Centroamérica”. En 2017, pese a que la Constitución de la República no lo permitía, Hernández postuló su reelección.

El desaparecido Tribunal Supremo Electoral (TSE), tres semanas después de los comicios lo declaró ganador el 17 de diciembre con el 42.95% de sufragios, con tan solo una ventaja de 1.7% sobre su rival Salvador Nasralla, candidato de la llamada Alianza de Oposición Contra la Dictadura.

Durante sus ocho años de Gobierno incrementó la deuda pública, tanto externa como interna, y la pobreza. Hernández se jactó de desarticular carteles de la droga y propiciar la extradición de los capos, pero no la de su hermano Tony Hernández, capturado en Estados Unidos y condenado a cadena perpetúa por introducir cocaína a ese país.

En su Gobierno, según Hernández, construyó cárceles de máxima seguridad donde actualmente se encuentran los líderes de la MS-13 y Barrio 18, pero también en esas prisiones han ocurrido crímenes, como el asesinato a balazos y a puñaladas de Magdaleno Meza, supuesto socio de Tony.

Hernández (de 53 años), esposo de Ana García y padre de cuatro hijos, ayer miró cómo se desmoronó su carrera política y ahora, inoxerablemente, no le queda otra que verse las caras con el implacable juez Castel.