Familias completas de tierra firme se han trasladado a Roatán en busca de mejorar su calidad de vida, pero algunas no lo han logrado y ahora viven en extrema pobreza.
Si usted no conoce Roatán, le parecerán ajenas las imágenes que acompañan a este reportaje, pues son contrarias a las hermosas fotos de sus playas, residencias y complejos hoteleros promocionados en todo el mundo.
En el corazón de la isla se observan cordones de miseria.
La falta de empleo en las principales ciudades del país ha hecho emigrar a muchos, atraídos por el movimiento turístico y las grandes inversiones en la isla.
“Mis primos vinieron hace mucho tiempo y me convencieron de que hiciera lo mismo. Acá gano mensualmente lo que devengaba en una quincena en San Pedro Sula. No me arrepiento de haberme venido. Ya tengo tres años trabajando acá y ahora vivo con mi esposo y mi hijo”, relató Kathy Martínez, empleada de un restaurante y originaria de Olanchito, Yoro.
Ella ha tenido suerte porque ha conservado su empleo, pero muchos hombres llegaron a trabajar en la construcción y ahora deambulan por las calles en busca de trabajo, sin éxito.
Los habitantes de Roatán observan atónitos los barrios que se han formado con familias de “indios”, como denominan a los que no nacieron en la isla.
“No sabemos de dónde ha salido tanta gente. Incluso en las escuelas, a los niños caracoles e isleños, los indios les dicen que ahora ellos son más y que tienen el poder. Hay hasta división racial”, contó una empresaria del turismo.
Pequeñas pulperías, bares, billares y puestos de mercadería típicos de las ciudades populosas del país se observan en la carretera que conduce a Coxen Hole y French Harbour. En sus cerros se ven casuchas, algunas de bloques, otras de madera y hasta de naylon.
La pobreza es tan grande que hasta se ve a muchos niños vendiendo naranjas, mangos y comida en las calles. Los barrios Los Fuertes, Balfate y Santa María son conocidos en toda la isla porque “allí viven los indios”.
Ellos de alguna manera contaminan la isla, pues muchos edifican sus viviendas sin fosas sépticas y no tienen el hábito de depositar los desechos en su lugar correspondiente.
La mano de obra de los provenientes de tierra adentro es más barata que la local. Se cotizan por menos dólares, acaparan el mercado y dejan sin empleo a isleños y caracoles.
“Nos contratan fácilmente porque no somos haraganes. Al isleño no le gusta trabajar ni levantarse temprano”, expresó la empleada de un café.
Falta de control
El alcalde de Roatán, Julio Galindo, dijo que ha habido inmigración enorme y que no tienen el censo real de la población.
La crisis económica y política le causó un gran daño al sector de bienes y raíces, que eran los mayores generadores de empleo.
“En Roatán ha habido una inmigración enorme de gente de tierra firme que viene acá con el objetivo de mejorar su estatus de vida, lo cual ha generado un enorme desempleo.
Hay que comprender que vivimos en una isla cuyos recursos son limitados. Acá no hay otras alternativas como en tierra firme, donde existen opciones agrícolas, ganaderas, madereras y mineras.
La gente ha venido a trabajar por salarios inferiores a los que exigen los locales. Compiten con mano de obra barata y eso tiene contenta a la gente dedicada a la construcción”, señaló.
Sin embargo, esa industria pasa por una crisis en la isla.
“Las compañías de la construcción están a la baja. Desde junio para acá, Roatán ha perdido como seis mil empleos. La gente tiene que analizar que éste es un país estable y democrático para que vuelvan a invertir.
Los inversionistas de afuera que construyen condominios y hoteles ya no lo hacen”, expresó el alcalde.
Debido al desorden poblacional no se puede determinar el índice de desempleo.
“Sería difícil señalar un porcentaje de desempleo, pero es enorme. No tenemos datos de cuál es la población actual, pero tenemos que saberlo.
Roatán siempre ha tenido gente pobre, pero ahora tiene personas en la miseria desde que empezó la inmigración desde tierra firme”, agregó el alcalde isleño.
Darán carnés a residentes
El primer paso de la Alcaldía para ordenar la ciudad es hacer un censo detallado de cada habitante.
“No podemos evitar la migración. El hondureño tiene derecho de ir a cualquier parte del país. Aunque nunca vamos a tener suficientes oportunidades en las islas para todo Honduras. Estoy tratando de buscarle una solución a través de la creación de un plan maestro que involucrará un censo perfecto. Vamos a entrevistar a cada habitante para saber quién es, dónde vive, si tiene casa propia y cuenta con servicios básicos.
También para conocer dónde trabaja y cuántos años ha vivido aquí; lo va a tener que comprobar mediante un medidor de energía o impuesto vecinal.
Cuando comprueben que es un vecino de este lugar, la Municipalidad le dará un carné de identificación y les diremos a las empresas: No puede usted poner a trabajar a la gente si no tiene ese carné. Si los inmigrantes no encuentran trabajo, no van a venir más a la isla. Es la única manera de controlar esto sin violar la ley.
No ha habido un control acá, al igual que en todo el país. Hay comunidades que tienen buenos servicios básicos y en otras son deficientes; por ejemplo, en los barrios como Los Fuertes y otros sectores donde se han asentado los de tierra firme. En Balfate ya hay como 500 familias. Están en extrema pobreza.
El isleño, aunque no trabaje, tiene qué comer porque no hay una familia isleña que no reciba remesas familiares. Cada una tiene un tío, un papá, hermano o alguien que manda un cheque desde EUA”, dijo Galindo.
Cuando se tengan los datos de los habitantes se diseñará un portal con la mano de obra disponible en la isla para que les sirva de referencia a los inversionistas y puedan solicitar sus servicios.
Para ejecutar el proyecto, la Alcaldía gestiona fondos, pues la situación financiera es crítica y por el desorden urbanístico muchos no pagan sus impuestos municipales.
“Hay que trabajar para darles oportunidades”
Romeo Silvestri, diputado por Islas de la Bahía y presidente de la Comisión de Turismo, dijo que hay que trabajar por el desarrollo social en Roatán y considera que tiene un reto enorme con toda la población.
Ya presentó en el Legislativo la iniciativa del Plan Maestro de Desarrollo Sostenido a 27 años, de acuerdo con el Plan de Nación, para crecer ordenadamente. Incluye la protección de las cuencas.
Silvestri estima que la gente de tierra adentro es mayoría en la isla, lo cual considera muy bueno.
“Lo único que tenemos que hacer es ordenar nuestro desarrollo. No estamos en contra de traer mano de obra de nuestra tierra firme; lo que nos preocupa es que nos estamos llenando de mano de obra no calificada que no hay en qué ocuparla. Eso nos crea un problema económico y social. Esta gente vive en cuartitos de diez por diez y hasta doce personas.
El empleo después de la crisis resultó afectado. Habíamos detonado una industria incansable como la del turismo inmobiliario, que era la venta de condominios. Eso generó mucha atracción.
El crecimiento social debe realizarse de una manera balanceada”.
Silvestri dijo que el censo que pretende realizar la Municipalidad en la isla tiene el propósito de hacer un corte de la población a la fecha.
“Lo que necesitamos saber es cuánta gente tenemos y conocer sus necesidades. Hay que trabajar para darles oportunidades.
Se les dará prioridad cuando haya trabajo a los que ya viven en la isla, pero eso no significa que no vamos a importar mano de obra de tierra adentro si la necesitamos”, aclaró Silvestri.