Los quirófanos y las unidades de hemodinamia y cuidados intensivos del Instituto Nacional del Tórax ya tienen una nueva cara.
La decadencia y el abandono físico en que se encontraban, ahora es cosa del pasado. Sin embargo, la falta de fondos hará que, una vez concluidas las obras, las unidades bajo remodelación funcionen a medio vapor.
Rubén Palma, director interino de la institución, señala que “en la obra física tenemos un avance muy significativo de 90 por ciento, pero tenemos una tarea bastante difícil y que tiene que ver con el equipamiento.
Eso nos atrasará la puesta en marcha de este complejo y creemos que sólo operaremos en un 30 por ciento de su capacidad”.
Según Palma, para poner bajo funcionamiento estas áreas se requieren cerca de 12 millones de lempiras para la adquisición de maquinaria y equipo.