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09:38 PM

Hondureños forman parte de los temidos Zetas

  • Actualizado: 15 abril 2010 /

Los rostros de los migrantes lo dicen todo cuando se les menciona a Los Zetas. En sus miradas y gestos se refleja el pánico que esa palabra les provoca.

Los rostros de los migrantes lo dicen todo cuando se les menciona a Los Zetas. En sus miradas y gestos se refleja el pánico que esa palabra les provoca.

“Uno no se puede confiar, a Los Zetas los encontramos viajando como ilegales. Ahora debemos tener mayor cuidado. En el viaje anterior cuando íbamos en grupo, dos hondureños resultaron ser Zetas. La Policía tuvo que meterse porque casi los matamos. No se puede permitir que los mismos hondureños sean los que nos asalten, nos secuestren y hasta nos maten. No puede ser”, manifestó Idalia, una mujer que dejó a sus tres hijos en Yoro para buscar un mejor futuro en Estados Unidos.

Los Zetas son como el cáncer que se esparce con rapidez y contagia todo lo que lo rodea. Hay migrantes y militares reclutados por los Zetas y esa organización tiene miembros que son funcionarios públicos, policías, taxistas, alcaldes, comerciantes, maquinistas y vendedores.

Cada punto del trayecto hacia Estados Unidos tiene sus historias, pues han sido escenarios de violaciones, asesinatos y extorsiones. No hay cruces recordando a ningún indocumentado, pero hay historias de esos casos que en cada poblado, en casas de migrantes y en las estaciones migratorias se escuchan a diario.

La ruta significa violencia y vejámenes y lo más lamentable es que son los propios compatriotas los que ahora se encargan de sembrar el terror y cometer fechorías en contra de los hondureños. La situación de inseguridad ha llevado a que las casas de migrantes ahora como medida de seguridad soliciten teléfonos, documentos personales y tengan un archivo fotográfico de los ilegales que piden posada en sus instalaciones.

Desde 2008 se detectó la infiltración de Los Zetas en los albergues y eso originó que las medidas de control sean ahora más estrictas.
Esos controles han permitido que muchos hondureños sean identificados por los mismos migrantes como los autores de sus secuestros y maltratos.

Los Zetas tienen en sus filas muchos hondureños que ahora son los que molestan en el camino a hondureños e indocumentados de otras nacionalidades. Algunos han comenzado cobrando cien pesos a cada ilegal que quiera abordar el tren en Arriaga, Ixtepec o Tenosique y después han pasado a formar parte de los Zetas.

“A partir de ahora no tendrán problemas con las autoridades municipales ni de Migración. A partir de ahora se acabó eso de viajar para mejorar. Vamos a dominar la ruta, cobrar a los coyotes que pasen por aquí, castigar a los que no paguen y secuestrar a los migrantes que no viajen con uno de nuestros protegidos.

Ésas son las frases que usan los jefes de Los Zetas para reclutar gente”, manifestó uno de los migrantes hondureños que fue víctimas de sus mismos paisanos que ahora son parte de esa organización criminal que opera con saña y frialdad.