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'Honduras saldrá adelante”: obispo

  • Actualizado: 27 julio 2009 /

El tema en las misas de domingo continúa siendo el llamado a la prudencia, al diálogo y al respeto para que los hondureños vuelvan a vivir con tranquilidad.

    El tema en las misas de domingo continúa siendo el llamado a la prudencia, al diálogo y al respeto para que los hondureños vuelvan a vivir con tranquilidad.

    El monseñor Juan José Pineda, en la homilía dominical en la catedral de Tegucigalpa, aseguró que la solución a la crisis que actualmente vive Honduras está en manos de Dios. Para ello el ayuno y oración son fundamentales.

    “Si hay que llevar al pueblo al momento del ayuno para que en Honduras a través de la oración y el sacrificio salga adelante, hay que hacerlo”, indicó el religioso, quien llamó al pueblo hondureño a asumir un compromiso nuevo, renovado y radical.

    “Sé que Honduras va a salir adelante porque en Honduras está Dios, porque en Honduras está la Virgen de Suyapa y porque en Honduras hay hondureñas y hondureños. Nosotros vamos a sacar adelante a nuestro país, no tenemos que importar personas para que nos vengan a decir quiénes son los hondureños y cómo tenemos que ser los hondureños”, manifestó el sacerdote. “Dios nos ha trazado una ruta y nuestro pueblo humilde también sabe cuál es el horizonte al que quiere llegar”, añadió.

    Reiteran llamado
    La iglesia Católica se sumó a las innumerables voces que recomiendan al ex presidente Manuel Zelaya no ingresar por la fuerza a Honduras para evitar un baño de sangre.

    Sin embargo, Zelaya en una actitud desafiante desatiende los llamados de prudencia y convocó a sus seguidores a que se hicieran presentes a la zona fronteriza con Nicaragua, en Las Manos, para recibirlo.

    “Lo que le están sirviendo a la mesa del pueblo hondureño no es pan dulce, sino que frutas podridas. Lo que le están sirviendo a la mesa de los pobres de Honduras no es alimento, solidaridad y caridad, le están comprando su propia hambre para ser vendidos como “carne de cañón”, recalcó.

    “Esa forma de proceder, con la dignidad de la persona humana, es inadmisible, porque los pobres de Honduras no tienen precio, tampoco son ‘carne de cañón”, reiteró el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.

    El pueblo hondureño tiene hambre y sed de valores, principios y justicia, que no es satisfecho, recalcó el prelado.
    “Porque hasta este momento nos han servido pan viejo, pan duro, fruta podridas, alimentos sin sazón, o muy salado que se escupe, o muy soso que no sabe ni a Dios ni a pueblo hondureño, nos han querido vender un alimento que no son nuestras tortillas, ni lo calentito de nuestro café, nos quieren cambiar este alimento de Dios y alimento del pueblo hondureño por el odio, por la confrontación, por la destrucción, eso no alimenta, ni abona a Dios, ni al pueblo de Dios ni al pueblo hondureño”, dijo.

    Las lecturas bíblicas refirieron ayer a la multiplicación de los panes y peces a la comunidad, calificado como un preanuncio de la eucaristía.
    “¿Qué es lo que se anuncia?, Dios es providente, Dios está presente, Dios no nos abandona, Dios nos alimenta, Dios provee, Dios es generoso, no le falta nunca a nadie y por si fuera poco, sobra”, reflexionó.

    Los dones recibidos de Dios, prosiguió, no se tiran, ni se maltratan, ni se pintan, ni se pisotean, ni se insultan, sino que se agradecen, se cuidan.