Hoy, los escolares pudieron asistir a sus clases a la luz del día y no en las tinieblas de la madrugada, como se vieron obligados a hacerlo en los últimos tres meses.
Desde el 6 de mayo pasado, el cambio de hora entró en vigencia por un decreto de la Secretaría de Gobernación, el cual señaló que, a partir de las doce de la noche de ayer domingo, se retrocediera una hora en el reloj para acoplarse a la nueva hora nacional.
La medida causó alegría en la población hondureña, cuya gran mayoría se mostró en contra del cambio de horario, cuando se tuvo que adelantar una hora al reloj.
Ahorro
Con la medida, el Gobierno pretendía ahorrar energía eléctrica y combustible y un comunicado emitido ayer por Casa Presidencial señala que el cambio de hora dejó un ahorro de 90 millones de lempiras sólo en compra de energía.
Según este escrito, en cifras, el ahorro fue de un millón de lempiras diario.
“Durante ese periodo -6 de mayo al 7 de agosto-, se logró un ahorro sustancial en el consumo de energía y de dinero porque se compró menos combustible, la Enee vendió menos energía eléctrica y se encendieron menos luces en los hogares”, cita el documento.
Indica que se obtuvo un mayor rendimiento laboral y productivo y mejores niveles de seguridad en la nación.
El escrito concluye que el presidente Manuel Zelaya, en reunión de Consejo de Ministros, determinó instituir la medida para el mismo periodo durante los próximos tres años.