El presidente Nasry Asfura solicitó al Gobierno de Estados Unidos un apoyo especial para los hondureños amparados bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS), ante su posible finalización, y pidió una transición ordenada y humanitaria.
La petición fue dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, mediante una comunicación oficial divulgada por la Cancillería hondureña, como seguimiento a reuniones bilaterales previas entre ambos gobiernos.
Asfura recordó que Honduras respeta las decisiones soberanas de Estados Unidos, pero advirtió que el nuevo contexto jurídico obliga a reforzar la coordinación para evitar impactos bruscos.
El mandatario citó el reciente pronunciamiento de la Corte Suprema estadounidense, señalando que, aunque no se refiere directamente a Honduras, sí genera un escenario que exige atención diplomática.
El Gobierno estima que decenas de miles de hondureños se verían afectados, muchos con años de residencia, empleo estable, propiedades e incluso hijos nacidos en territorio estadounidense.
En ese sentido, se pidió un período de transición razonable o mecanismos administrativos que permitan a los afectados ordenar su situación migratoria y familiar sin cambios abruptos.
También se solicitó mantener temporalmente los permisos de trabajo, con el fin de evitar pérdidas laborales y facilitar un proceso de salida o regularización más ordenado.
La administración hondureña planteó además una agenda bilateral enfocada en empleo, inversión y seguridad, para aprovechar la experiencia y capacidades adquiridas por los migrantes.
El Gobierno sostiene que los hondureños bajo TPS han construido redes laborales y empresariales importantes, por lo que su eventual retorno debe ir acompañado de programas de reinserción y oportunidades económicas en el país.