La suspensión de clases en el sistema educativo público de Honduras marcó este lunes una nueva jornada de tensión en el sector magisterial, luego de que miles de docentes realizaran asambleas informativas y se mantuvieran en paro de brazos caídos a nivel nacional.
La medida afectó a cerca de 1.3 millones de alumnos matriculados en centros educativos públicos, en medio del reclamo por el pago del reajuste salarial anunciado por el Gobierno.
Aunque las acciones de presión comenzaron por el retraso en la acreditación del aumento, el conflicto se agravó este lunes tras evidenciarse una división entre los propios docentes.
Por un lado, maestros que se identifican como el Movimiento Bases del Magisterio se reunieron el domingo con autoridades del Gobierno para avanzar en una propuesta de acuerdo sobre el incremento salarial. Este sector realizó asambleas informativas en varios centros educativos para explicar a sus compañeros los puntos abordados en la reunión.
Entre los acuerdos preliminares figura un incremento de 1,500 lempiras que sería efectivo a partir de septiembre, así como un bono mensual para los docentes mientras se concreta el reajuste. También se contempla un aumento salarial de al menos 2,400 lempiras para 2027.
Según lo informado, los representantes de este sector se reunirán este martes con delegados del Poder Ejecutivo para firmar el acuerdo.
Sin embargo, otro grupo de docentes, representado por los colegios magisteriales agrupados en la Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras (Fomh), desconoció las negociaciones realizadas durante el fin de semana y mantuvo el paro de brazos caídos.
La dirigencia magisterial anunció que, si la Secretaría de Finanzas no cumple con el aumento anunciado en abril, este martes iniciarán un paro nacional acompañado de tomas de carreteras en distintos puntos del país.
Los dirigentes cuestionaron que el Gobierno haya dialogado con sectores que, según ellos, no representan legítimamente al magisterio organizado. Además, rechazaron cualquier nuevo proceso de negociación, al considerar que el reajuste ya fue ofrecido por el Ejecutivo y solo falta definir la fecha de pago.
“No debemos sentarnos a discutir nada. Lo único que esperamos es que nos den la fecha en que el ajuste será acreditado de forma retroactiva”, manifestaron representantes del sector.
Los docentes no descartan movilizaciones en las principales entradas y salidas del país. Además, advirtieron que otros gremios, entre ellos el sector médico, podrían sumarse a las acciones de presión si no hay una respuesta concreta.
Desde el Ejecutivo, en tanto, se explicó que la convocatoria del fin de semana fue abierta y que fueron las bases magisteriales las que acudieron al diálogo. Las autoridades aseguraron que existe disponibilidad presupuestaria para cumplir con el incremento salarial acordado en la reunión.
Mientras las partes mantienen posiciones encontradas, el calendario escolar vuelve a quedar bajo presión y miles de estudiantes permanecen a la espera de que se resuelva un conflicto que combina reclamos salariales, pugnas internas y nuevas amenazas de paralización nacional.