Amigos, familiares y personalidades del ámbito empresarial y político del país, dan el último adiós al empresario y diputado Mark Goldstein en el cementerio general de San Pedro Sula.
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, llegó al lugar para acompañar a la familia Goldstein.
La ceremonia litúrgica en las exequias del empresario Mark Goldstein se desarrolló en el Templo Hebreo de San Pedro Sula con la asistencia de parientes y amigos.
Esta mañana en Tegucigalpa, personalidades del ambito empresarial, político y militar llegaron a la funeraria La Auxiliadora de Suyapa, para solidarse con familiares y amigos de la familia Goldstein, antes de trasladar sus restos a la capital industrial, donde se continuaría con el sepelio.
Entre los asistentes en la capital estuvieron: Elvin Santos, padre e hijo; Oscar, Eduardo y Jesús Kafaty; Robert Vinelli y familia; los diputados Marlon y Wenceslao Lara; el Vicepresidente del Congreso Nacional Ramón Velásquez Nazar, Oswaldo Ramos Soto, el canciller de la República Mario Canahuati, Gabriela Núñez y el acalde de la capital y presidente del Partido Nacional, Ricardo Álvarez.
Muere Mark Goldstein al desplomarse avioneta
El regreso a San Pedro Sula se convirtió en un viaje sin retorno para el empresario Mark Goldstein, su prometida Margie Gonzales y el piloto guatemalteco Luis López.
La pareja llegó a la capital acompañando al patriarca de la familia Goldstein, Gilberto, a un homenaje que el Congreso Nacional le brindó.
Además, Mark fue juramentando como diputado suplente de Héctor “Tito” Guillén. Toda la familia disfrutó el momento compartiendo con la cúpula empresarial y política del país.
Las gráficas mostradas en los medios de comunicación retratan esos momentos históricos para la familia Goldstein.
El empresario participó ayer por la mañana en otras reuniones y luego emprendió el regreso a San Pedro Sula junto a su compañera sentimental.
Según el informe, la pareja abordó una avioneta Cessna 421, con matrícula guatemalteca PG JYM, propiedad de Copreca S.A., en el aeropuerto Toncontín.
Segundos de angustia
Minutos después del despegue uno de los motores supuestamente tomó fuego lo que obligó al piloto a tratar de regresar al aeropuerto. Pero la dificultad para girar sobre los cerros y tomar la altura necesaria para regresar a la terminal área podrían ser las causas del fatal accidente de la avioneta.
Algunos testigos relataron que vieron cuando salía humo de uno de los motores y después la aeronave empezó a caer en forma de espiral hasta estrellarse. Seguidamente se escuchó un gran estruendo.
La aeronave cayó en la riberas del río Guacerique, cerca del campo de parada Marte, a las 2.05 de la tarde, luego de dos minutos de haber despegado del aeropuerto capitalino.
La avioneta recibió el permiso para despegar de la torre de control del aeropuerto Toncontín con dirección a San Pedro Sula.
El bimotor salió de la pista de norte a sur, y no se reportó ninguna novedad, dice un boletín de Aeronáutica.
El despegue fue “con toda la normalidad acostumbrada, sin recibirse ningún reporte de falla o discrepancias por parte del piloto”, explica Aeronáutica.
Expertos dicen que la aeronave puede funcionar con un solo motor, pues cada uno tiene 374 caballos de fuerza, suficientes para sostener la misma en el aire y poder aterrizar.
Pero, “ hay que considerar que hay mucho cerro cerca de donde cayó y eso hace difícil que pueda maniobrar con rapidez”, señala el informe de Aeronáutica.
Otra condición adversa es el calor, pues eso resta efectividad a los motores.
El protocolo que se sigue en este tipo de accidentes indica que se tiene que pedir al país de donde es la matrícula toda la información sobre el mantenimiento de la misma. Por ser una avioneta presurizada, que mantiene bombeo de aire en el interior, esto pudo generar alguna reducción en la fuerza de los motores al momento de que éstos requieren potencia en pocos minutos.
La velocidad máxima que pueden desarrollar estas avionetas es de 420 kilómetros por hora y llegan a una altura máxima de 27,000 pies.
La escena
Debido a lo seco de la maleza del lugar donde se estrelló el aparato, el zacate se incendió en cuestión de segundos, según algunos de los testigos, lo que dificultó que los militares controlaran las llamas, por lo que fue necesaria la pronta intervención del Cuerpo de Bomberos.
El fuego consumió unos cien metros a la redonda de donde impactó la avioneta, según algunos miembros del Primer Batallón de Infantería que fueron los primeros en llegar al lugar del accidente.
Cuando los bomberos llegaron, los militares ya habían controlado parte del incendio de la zacatera; pero les fue imposible apagar del todo las llamas de la avioneta.
El Cuerpo de Bomberos desplazó a la zona del desastre dos cisternas para controlar el fuego y también llevaron una ambulancia para prestar los primeros auxilios; la Cruz Roja envió varios socorristas y dos ambulancias, ya que al principio se manejaba que había sobrevivientes del accidente.
A la escena del desastre se presentaron también miembros de la Unidad de Búsqueda y Rescate de la Fuerza Aérea Hondureña, personal de Seguridad de Aviación e Inspectores de Aeronavegabilidad de Aeronáutica.
Luego de conocer el trágico desenlace se hicieron presentes para solidarizarse con los dolientes los diputados Héctor Guillén y Welsy Vásquez.