12/07/2024
05:06 PM

Golpe a ETA en el sur de Francia en un momento de intensa actividad violenta

La detención en Francia del presunto número uno de ETA, Javier López Peña, alias 'Thierry', asestó el mayor golpe desde 2004 a la organización independentista armada vasca, que atraviesa un periodo de gran actividad aunque el gobierno español la considera debilitada.

    La detención en Francia del presunto número uno de ETA, Javier López Peña, alias 'Thierry', asestó el mayor golpe desde 2004 a la organización independentista armada vasca, que atraviesa un periodo de gran actividad aunque el gobierno español la considera debilitada.

    López Peña, detenido el martes por la noche en Burdeos junto a tres dirigentes de ETA, 'sería con toda probabilidad la persona con más peso político y militar en la banda terrorista', aseguró este miércoles el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

    Los tres detenidos, a los que se añaden otras dos detenciones este miércoles, 'ordenaron' el asesinato de un guardia civil el miércoles pasado y de un ex concejal socialista el 7 de marzo en el País Vasco (norte), según el ministro.

    Este 'durísimo golpe' a ETA, en palabras del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es el mayor desde la detención en octubre de 2004 en el sur de Francia del entonces máximo dirigente político de la organización Mikel Albizu, alias 'Mikel Antza'.

    'Thierry', de 49 años, prófugo durante un tiempo en Cuba, pudo participar en las negociaciones que ETA mantuvo con el gobierno español del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, interrumpidas tras el atentado cometido en el aeropuerto de Madrid el 30 de diciembre de 2006, en el que murieron dos ecuatorianos.

    El ministro, que el jueves se reunirá con su homóloga francesa, Michèle Alliot-Marie, señaló que este golpe a ETA 'no es el definitivo', ya que 'los planes operativos de ETA continúan con independencia de las detenciones y lo importantes que éstas lo sean'.

    Destacó la 'cooperación importantísima' de las policías española y francesa y recordó 'las operaciones muy importantes, que han dado resultados relevantes', realizadas 'en los últimos tiempos, hace casi un año' contra ETA.

    Esta última operación contra la organización tiene lugar en un momento de intensa actividad violenta del grupo separatista en los últimos meses.

    ETA, que figura en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea (UE), está considerada responsable de más de 820 muertes en 40 años de violencia en favor de la independencia del País Vasco.

    Su campaña de atentados se reanudó al dar por terminado un 'alto el fuego permanente' que duró algo más de un año, de marzo de 2006 a junio de 2007, durante el cual el gobierno español intentó negociar sin éxito el fin de las acciones armadas.

    Durante esta tregua, ETA perpetró incluso un atentado en el aeropuerto de Madrid el 30 de diciembre de 2006, lo cual puso fin al intento de diálogo gubernamental.

    A partir de junio de 2007, la organización multiplicó sus acciones violentas, aunque las policías española y francesa detuvieron a decenas de sus presuntos miembros y abortaron operaciones.

    Al mismo tiempo, la justicia española ordenó la detención de miembros vinculados al brazo político de ETA y prohibió presentarse a las elecciones legislativas de marzo a dos formaciones independentistas ligadas a la organización.

    Durante este tiempo, la organización ha perpetrado unos 20 atentados y ha reivindicado la muerte de tres personas: dos guardias civiles españoles asesinados en diciembre en Francia y un ex concejal socialista, el 7 de marzo en el País Vasco. No ha reivindicado el ataque a una casa cuartel de la Guardia Civil hace una semana en esa región, en el que murió un agente.

    A pesar de esta intensa actividad y de haber vuelto a los métodos de atacar tanto a las fuerzas de seguridad españolas como a representantes políticos --en este caso del partido socialista, en el poder-- las autoridades españolas insisten en la debilidad de la organización.

    'ETA se preparó después del alto el fuego para un periodo largo de violencia', ya que cuando 'tiene dificultades internas y su entramado se resquebraja, aplica la violencia como una forma de unir fuerzas', estimó el ministro del Interior el lunes, tras el último atentado de la organización contra un club náutico cerca de Bilbao (norte).

    La organización sufre una 'debilidad interna que hace que tengan necesidad de poner bombas y de cometer asesinatos (...) para elevar la moral de su gente', consideró.