El Gobierno no piensa desistir de la construcción del Canal Seco, un ambicioso plan carretero que unirá Puerto Cortés con la Bahía de La Unión, en El Salvador, a pesar de que los diputados del Congreso Nacional dijeron que los proyectos con el país vecino pasarán a segundo plano.
“Las instrucciones del Presidente han sido claras: que éste y todos los demás proyectos en beneficio de la población hondureña sean ejecutados, que continuemos adelante con la recopilación de información y opciones para su desarrollo”, dijo el ministro asesor en asuntos jurídicos de la Casa de Gobierno, Enrique Flores Lanza.
Los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores se reunieron el pasado martes con los diputados para explicar la posición de Honduras en torno a la pretensión salvadoreña de apoderarse de la Isla Conejo.
Beneficio
En declaraciones a la prensa, se informó que los proyectos con El Salvador pasan a segundo plano, siendo la prioridad la defensa de la soberanía.
Flores Lanza dijo que el Canal Seco todavía no ha entrado a la etapa de adjudicación de contratos, aunque los fondos provenientes de la Cuenta del Milenio están listos.
“Eso no se detiene”, dijo el ministro asesor de Zelaya cuando se le preguntó si se paralizaría el financiamiento de esta obra mediante la cual El Salvador podría exportar sus productos por el Atlántico, utilizando Puerto Cortés.
El Canal Seco es un proyecto que beneficiará a cuatro países: Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras.
La carretera interoceánica tendrá 14 puentes con capacidad para 40 toneladas cada uno.
El proyecto global comprende una moderna autopista con una longitud total de 365 kilómetros, que conectará Guatemala con Puerto Cortés en el litoral atlántico hondureño y a Corinto en el Pacífico nicaragüense y con Cutuco, puerto de El Salvador en la Bahía de La Unión.
En Honduras, la carretera tendrá una longitud de 177 kilómetros por 30 metros de ancho y cuatro carriles, dos de ida y dos de regreso.
La vía unirá los departamentos de Cortés, Comayagua, La Paz y Valle.
Informes oficiales indican que la obra competirá con el canal de Panamá, que se cruza en 20 horas a costos elevados.
La carretera interoceánica, en cambio, podrá ser cruzada en seis horas.
Se estima que su construcción total costará $3,000 millones y estará concluida en seis años.
No deben afectarse las relaciones comerciales
Arístides Mejía, ministro de Defensa, declaró el martes anterior que “debe haber una reconsideración de lo que se ha planificado”, al responder una pregunta relacionada con el futuro de la represa El Tigre, proyecto binacional con El Salvador.
“Todos los proyectos pasan a segundo plano cuando se pone en cuestionamiento la soberanía nacional, como es el caso actual por Isla Conejo y la salida al Pacífico”, señaló.
Los empresarios reaccionaron ante las opiniones vertidas por algunos funcionarios sobre la suspensión de los proyectos que se han analizado con El Salvador.
El director Ejecutivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Cohep, Benjamín Bográn, opina que las discusiones por la Isla Conejo no deben afectar las relaciones y estructuras comerciales con los vecinos de El Salvador.
“Sobre Isla Conejo no cabe duda de que nos pertenece, ya hay un fallo de la Corte Internacional de Justicia y es por eso que Honduras no debe precipitarse. Creemos que es un tema que allí debe quedarse, no tenemos porqué afectar el desarrollo y actividad económica del país”, dijo.
Para el secretario general de la Central General de Trabajadores, CGT, Daniel Durón, Honduras debe pensar más en su soberanía y manejar con cautela esa serie de concesiones que le está haciendo a El Salvador.