El nuevo jefe de la derecha japonesa y próximo primer ministro, Yasuo Fukuda, tendrá la difícil misión de realizar reformas sin mayoría en el senado y tranquilizar a un país preocupado por sus cambios socioeconómicos.
Fukuda, tomó ayer las riendas del Partido Liberal Demócrata, PLD, en el poder en Japón desde hace medio siglo y al borde del abismo tras su derrota histórica en las elecciones al senado en julio pasado. Fue precisamente el 'sentimiento de crisis en el seno del PLD el que motivó la afluencia de apoyos' a Fukuda, un veterano de la política conocido por su talento de conciliador y 'capaz de tranquilizar a la opinión', consideran los comentaristas.
Expertos
Según los analistas, el futuro primer ministro debería primero 'distanciarse' del programa, ideológicamente de derecha, de su predecesor Shinzo Abe, que dimitió el 12 de septiembre. 'El PLD sólo podrá recuperar su vigor pasando la página de Abe. El partido debe también reinventarse y hacer entender a los electores que se les ha escuchado', aseguró Jeffrey Kingston, especialista en política japonesa. Fukuda ya prometió llevar a cabo 'reformas relacionadas con la vida diaria del pueblo', en el que, según sus críticos, Abe no estaba interesado.
Situación
El Japón que hereda el nuevo primer ministro Yasuo Fukuda es una nación en transición y preocupada por su realidad.