Durante el paso del huracán Mitch por el país se hundió el velero Fantome, con 31 tripulantes a bordo supuestamente al sur de la isla de Guanaja, tras ser azotado por vientos arriba de 200 kilómetros por hora y olas de más de 12 metros provocadas por el fenómeno. Ni los cuerpos ni el velero aparecieron.

Según informes, el buque era propiedad de Windjammer, una naviera con sede en Miami, especializada en cruceros por el Caribe. El velero había salido ya con mal tiempo, del puerto de Omoa el 25 de octubre de 1998, para un viaje de buceo y vacaciones de seis días.

Sólo algunos restos

Del Fantome sólo quedaron los restos que llegaron a las orillas de Guanaja varios días después del Mitch y que fueron guardados como recuerdo del huracán. Allan Wood, originario de Guanaja, es uno de los ciudadanos que tras diez años de esta tragedia conserva en su bodega un salvavidas que con marcador dice 'Fantome', en francés, y que en español significa 'fantasma'. También encontraron una tabla de dicho buque.

Wood dijo 'si no estoy equivocado, el Fantome está en el noreste de la bahía, porque observé a los días que salía mucho aceite de ese lado del mar'.

Wood también recuerda con gran pesar los tristes momentos que pasó sin comer cuando Mitch azotó la isla y se imagina lo que sufrieron los familiares de los tripulantes del Fantome al saber que no los volverían a ver.

Otros guanajeños, como Glover Moore, aseguran que nunca vieron flotar cadáveres de los tripulantes del velero.

Otros ciudadanos lamentan que el Fantome haya sido víctima de Mitch en alta mar. Se ensanchó con fuerza y lo desapareció.

Algunos guanajeños intentaron negociar las partes halladas del buque, pero los dueños no les daban lo que solicitaban.

En un tiempo las historias comenzaron a circular. Algunos creían que en la embarcación viajaban brujos, por el nombre de ésta; además, porque desapareció misteriosamente bajo las aguas.

La última comunicación

Ante la amenaza del huracán Mitch en la costa noreste del país, al día siguiente de zarpar, el capitán decidió desembarcar a los pasajeros y diez tripulantes en Belice.

El capitán inglés Guyan March, cumpliendo órdenes de sus jefes en Miami, intentó salvar el buque y se dirigió con 30 tripulantes hacia el este, pasando al sur de Guanaja. Su meta era escapar del huracán ya que los pronósticos indicaban que entraría por el noroeste, pero no fue así: Mitch cambió de ruta y se dirigió hacia el sur, tragándose con sus enormes olas y vientos de más de 100 millas por horas al Fantome.

La base de comunicaciones y rastreo recibió una llamada de auxilio originada por el velero Fantome, el 27 de octubre de 1998 a las 10.00 de la noche. La llamada de auxilio, hecha por radioaficionados y originada en el barco, fue recibida en Honduras, luego retransmitida a Cuba y finalmente recibida en la base de Miami.

Los responsables grabaron la llamada y reportaron la información al servicio de guardacostas norteamericano vía telefónica.

Y la grabación fue entregada a los dueños. ésta indicaba la presencia de 31 personas a bordo y a una distancia de 46 millas del ojo del huracán Mitch.

Los familiares de los fallecidos de la embarcación solicitaron a la naviera una indemnización, no se sabe con exactitud si cumplieron legalmente con el pago.

Historia sobre el velero Fantome

Fue construido para el duque de Westminster y luego de estar en manos de millonarios fue comprado por Aristóteles Onassis como regalo de bodas para el príncipe de Mónaco.

El buque estuvo olvidado en un astillero de Alemania, hasta que lo compró en el año 1969 Michael Burke, fundador y presidente de la naviera Windjammer.