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'Están deportando a ocho personas a la semana por no poder pagar”

  • Actualizado: 20 mayo 2008 /

El caso de Sonia Iscoa ha despertado el interés de la gran mayoría de la comunidad latina en esta ciudad. 'Es ilegal lo que quieren hacer con ella', alega el presidente de la organización Raza Development Fund, o fondo para el desarrollo de la raza, Tomás Espinoza.

    El caso de Sonia Iscoa ha despertado el interés de la gran mayoría de la comunidad latina en esta ciudad. 'Es ilegal lo que quieren hacer con ella', alega el presidente de la organización Raza Development Fund, o fondo para el desarrollo de la raza, Tomás Espinoza.

    La hondureña de 33 años permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital público St. Joseph, luego de estar en coma cerca de 23 días. A ella se le practicó una cesárea el 20 de abril pasado y las complicaciones de su caso la mantienen en estado grave, su pronóstico es reservado; sin embargo, las autoridades del centro asistencial hacen todo lo posible por regresarla a Honduras a pesar de que ella está protegida por el Estatus de Protección Temporal, TPS, desde 1999.

    El centro médico alega que sus familiares no tienen cómo costear el tratamiento, su cuenta ya suma los 680 mil dólares.

    'Nosotros supimos del caso de Sonia por las noticias y dijimos ‘no puede ser, tenemos que ayudar', cuenta Espinoza a LA PRENSA. Él lidera una de las ramas del Concilio Nacional de la Raza en Estados Unidos. 'Pero primero se debe resolver el asunto legal, si se la llevan a Honduras o no', dice.

    Espinoza asegura estar indignado por la forma en que están tratando a la hondureña, más aún porque ella se encuentra establecida legalmente en el país. 'No sabemos qué está pasando, sabemos que se están dando ocho deportaciones a la semana de inmigrantes por no tener cómo pagar', asegura.

    'Si fuera sólo una familia lo que se está afectando, pues dolería, pero esto va más allá, está impactando a toda una comunidad, nuestra organización verá la parte política de este asunto también', confirma.

    Apoyo

    Sonia Iscoa permanece en el hospital y sus seis hijos mayores han tenido que ir con familiares mientras se recupera. El temor de Espinoza es que los pequeños caigan en riesgo social y el Estado pretenda quitárselos. La pequeña Juliani Milagros todavía está en la sala cuna del centro asistencial y deberá quedarse un mes más si su estado no se complica. Ella nació a las 28 semanas de gestación.

    'Ya iniciamos los trámites para evitar que eso suceda, estamos validando la entrega de los niños a Rafael, un hermano de Sonia y a María, una amiga de ella. Lo que falta es encontrar un centro donde Sonia pueda recuperarse tras salir del hospital porque ella necesitará cuidados especiales'. La organización proveerá alimentación y ropa a los pequeños mientras su madre pueda volver a trabajar.

    Otro problema que aqueja a la familia es la cuenta acumulada en el centro asistencial. Espinoza reveló que ya pesa un embargo sobre la vivienda que con sacrificio ha comprado la hondureña. 'No pueden quitársela, pero tampoco ella podrá venderla mientras no pague la cuenta, el hospital ya hizo los trámites con la entidad financiera que le vendió la casa a la señora Iscoa, ahora ella debe la casa y la cantidad sobre el embargo', señala.

    Justicia Éste es el edificio de la Corte donde este viernes se llevará a cabo la audiencia donde el hospital y la defensa expondrán sus argumentos sobre Sonia.

    Pese a todas las complicaciones, la solidaridad se ha hecho presente. En la cuenta abierta para ayudar a Sonia Iscoa ya hay 18 mil dólares, de los 20 mil que solicita el hospital como anticipo para dejarla una semana más interna y según Espinoza las llamadas preguntando qué pueden hacer por ella no se hacen esperar.

    'Lo que se debe evitar es que la envíen fuera del país. No es la primera vez, en el mismo hospital hace unos meses deportaron a un muchacho indocumentado mexicano que estaba en condiciones graves y él murió. Lo mandaron para Hermosillo en Sonora, México', recuerda. 'Nadie dijo nada y no hubo responsabilidad porque él ya no estaba en los Estados Unidos'.

    El líder latino asegura que a partir del caso de Sonia levantarán un movimiento para 'elevar conciencia de lo que está pasando con nuestra gente. Si estás protegido con la ley ni Migración te puede sacar de este país, cómo lo va a hacer un hospital. Esta situación nos ha abierto los ojos de las injusticias que se comenten con la gente pobre, a cuántas personas les sucede lo mismo y no dicen nada, no denuncian', se pregunta.

    Uno de los mayores problemas que enfrentan los latinos en este país es el temor a denunciar los abusos que se cometen en su contra para evitar sanciones o su deportación. 'Lo menos que pasará es que esto se va a saber, vamos a hacer público en este país el caso de Sonia

    El Instituto Juan Diego, de ayuda a inmigrantes, también colaborará en este caso.

    Juliany Milagros, futuro incierto

    Phoenix, Arizona. Juliany Milagros Michel Iscoa cumple un mes de nacida mañana y aún no conoce a su madre.

    La pequeña se encuentra en la sala cuna del hospital St. Joseph, en el primer piso mientras su mamá está sólo unos metros arriba, en la sala de cuidados intensivos debatiéndose entre la vida y la muerte.

    Juliani nació a las 28 semanas de gestación, le faltaron dos meses en el vientre para madurar su organismo y tener todas las defensas de un niño normal.

    Ya salió de la incubadora y respira por sí misma, pero aún no puede comer. Aparentemente todo estaba bien. Ayer, su papá Ramón Michel recibió una mala noticia. A la pequeña le detectaron un sangrado en el cerebro y faltan algunos análisis para saber qué tan grave puede ser.

    La encargada de la sala confirmó que a la niña se le detectó sangrado tipo dos en el hemisferio izquierdo y tipo cuatro -el más grave- en el derecho.

    'No podemos decir las consecuencias que esto traerá', explicó por medio de una intérprete al padre. 'En nivel uno, lo más posible es que nunca vaya a tener consecuencias a lo largo de su vida, pero al cuatro puede causar, incluso, un retardo', dijo.

    Ramón pareció no comprender bien, minutos antes había estado preguntando por el estado de salud de la madre para luego recibir esta noticia.

    'Un médico se encargará de llevar el control de la niña a lo largo de su desarrollo. Si gatea a la edad que debe, si camina, si habla, si juega, con el tiempo se verá', explicó la mujer.

    Por ahora, Ramón sólo espera salir con las dos razones de su vida de vuelta al hogar, después ya verá.