El presidente colombiano Alvaro Uribe, se quejó este viernes de que mientras la OEA descalifica el golpe de Estado en Honduras, guarda silencio por la orden de un juez ecuatoriano para que se capture al ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, por una operación militar contra las Farc.
'Es tan grave el golpe de Estado de Honduras como el golpe de Estado en favor del terrorismo que se le quiere perpetrar a Colombia, a través de una patraña leguleya de un juez ecuatoriano', precisó Uribe en un acto público en el puerto de Barranquilla (norte).
Y agregó: 'No entiendo por qué cuando la OEA y los países del continente en buen momento salen a descalificar el golpe de Estado de Honduras, se guarda silencio frente a este golpe de Estado que a través de un auxiliar del terrorismo, enquistado en la justicia ecuatoriana, se le quiere dar a las instituciones democráticas de Colombia, auxiliando y patrocinando a las Farc'.
El mandatario se refirió así a la orden de captura internacional que un juez de la ciudad de Sucumbíos (Ecuador) dictó contra el ex ministro Santos, por la operación militar contra un campamento de las Farc en Ecuador, el primero de marzo de 2008, en la que murió el número dos de ese grupo, conocido como Raúl Reyes.
Uribe calificó la decisión ecuatoriana como un reto 'que afrontamos' y advirtió que a pesar de ello, 'seguimos en la determinación de perseguir a estos bandidos protéjalos el que los proteja'.
Más adelante, el presidente colombiano aseguró que su gobierno sabe que no fue el pueblo ecuatoriano el que dio su apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, para instalar sus campamentos en ese territorio y que tampoco apoya la decisión del juez contra el ex ministro.
Pero advirtió que 'el pueblo ecuatoriano sabe, y algún día lo dirá, quiénes son allá los que en contra de su consentimiento, son los cómplices de la tortura, los auxiliadores del secuestro, los soportes del terrorismo'.
La operación militar contra las Farc, en la que murieron otras 24 personas, entre ellas un ecuatoriano, llevó al gobierno de Rafael Correa a romper relaciones diplomáticas con Colombia, situación que se mantiene en la actualidad.