San Pedro Sula, Honduras.

Por el blindaje en las fronteras y los puntos ciegos en Honduras, los coyotes se las arreglan y ahora buscan alternativas para continuar traficando personas que tienen como destino final Estados Unidos.

El patrullaje permanente del Grupo de Operaciones Especiales Tácticas (Goet) con la unidad Tigres de la Policía Nacional les ha cerrado los pasos que antes utilizaban para cruzar a pie con los hondureños migrantes.

El seguimiento de los traficantes dejó en dos semanas ocho coyotes detenidos y 113 menores rescatados, quienes han sido devueltos a sus ciudades de origen.

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La puesta en marcha de las operaciones Rescate de Ángeles y Coyote 1 obliga a que ahora los traficantes se valgan de lanchas para cruzar por mar a los migrantes y desde Omoa iniciar la travesía que los lleve a Puerto Barrios, en Guatemala.

“Se detecta una nueva forma de operar de los traficantes de humanos y ahora están trasladando en lanchas a las personas y menores para llevarlos hacia Guatemala en la ruta para Estados Unidos. Están cobrando 500 lempiras por cada migrante, pero pocos padres con menores se arriesgan porque no hay medidas de seguridad en el viaje”, explicó un agente del Goet que dio la información.

Las lanchas ofrecen el traslado sin garantías y advierten a las personas que si alguno de los pasajeros se cae de la lancha, no van a detener la marcha para rescatarlo.

Las autoridades policiales calculan que con la vigilancia en las fronteras se ha reducido en 75% el flujo de menores ilegales que cruzan; sin embargo, advierten que se enfrenta el problema temporalmente, mientras tengan presencia en el área; pero cuando la operación finalice, el tráfico de ilegales continuará.

Nueva ruta

El nuevo método del tráfico de hondureños es reciente.

“Hay lancheros desde hace 20 días al servicio de los traficantes. Es la nueva estrategia que emplean para no dejar de llevar a los migrantes a Estados Unidos. En cada viaje transportan hasta 10 personas, no importa si son menores o adultos”, dijo el agente.

La ruta inicia en Omoa y recorren la orilla de la costa en ruta a Puerto Barrios, en Guatemala, porque la mayoría no sabe nadar.

En total, son 20 minutos de viaje y la única forma de que los emigrantes se sientan seguros es aferrarse de los galones de agua que llevan en la lancha para sostenerse mientras dura la travesía.

El cambio de estrategia de los coyotes ha obligado a las autoridades a buscar otros mecanismos de intervención para frenar el paso de migrantes que van a Estados Unidos.

Apoyo

El trabajo de Goet y Tigres se complementa con la Unidad Transnacional de Investigación Criminal (Utic), que ha seguido a varios de los traficantes que trasladan a los ilegales por los puntos fronterizos.

“Se hace todo un trabajo para detectar las operaciones de los traficantes en la zona, vigilancias, entrevistas con pobladores, recorridos a pie por la ruta y eso nos ha permitido capturar a ocho de ellos en los puntos ciegos y fronteras cuando llevaban personas indocumentadas”, señaló el uniformado.

El trabajo de estas unidades de seguridad desplazadas en las fronteras y los puntos ciegos de Corinto, Agua Caliente y El Florido es supervisado por observadores extranjeros de Estados Unidos y Colombia, que evalúan la misión y apoyan con logística al grupo de policías internados en las fronteras y los puntos ciegos con Guatemala.

Disminuye cifra de menores

La cantidad de niños que emigran solos a Estados Unidos ha bajado en los últimos días y es señal de que está calando el mensaje sobre el peligroso camino al norte, aseguró la legisladora demócrata por California, Lucille Roybal-Allard, al diario estadounidense La Opinión de Los Ángeles.

Agentes de la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande, en el sur de Texas, encontraron menos de 500 niños que cruzaron la frontera sin permiso esta semana, dijeron los funcionarios. El mes pasado, los agentes detuvieron a unos 2,000 niños inmigrantes por semana.

En el presente siglo se calcula que han aumentado de 100 a casi 200 los hondureños que abandonan a diario su país con la idea de llegar a Estados Unidos, pero de esa cifra la mayoría son deportados, según organismos locales defensores de indocumentados.

Cada año, la cifra global de hondureños deportados desde Estados Unidos por vía aérea, y de México, por tierra, supera los 50,000.

En 2013, la cifra de deportados, la más alta hasta ahora, sobrepasó los 70,000, según el Centro de Atención al Migrante.

En lo que respecta a los menores inmigrantes que llegan solos a Estados Unidos, en su mayoría se van por causas como el crimen organizado y el narcotráfico, y en menor medida por la pobreza.

El viernes pasado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le prometió a los mandatarios Juan Orlando Hernández, de Honduras; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, y Otto Pérez Molina, de Guatemala, dar una respuesta humana y justa a la crisis provocada por la llegada masiva de niños y jóvenes centroamericanos indocumentados.

Obama les pidió a sus homólogos centroamericanos esfuerzos para promover desde sus países “una migración segura, legal y ordenada”.

En el caso de Honduras, en las últimas tres semanas han sido detenidos decenas de menores con algún acompañante que intentaban abandonar el país con la idea de llegar a Estados Unidos, país que ha endurecido sus controles migratorios en su frontera con México, que también está haciendo lo suyo en ese mismo sentido.