¿Qué le depara a Latinoamérica y particularmente a Honduras la elección de un nuevo presidente de Estados Unidos?
Ésta fue la mayor interrogante analizada anoche en una elección simbólica que organizó la embajada de ese país.
Representantes de la comunidad norteamericana residente en el territorio, de la empresa privada y de círculos políticos se dieron cita en un hotel capitalino para 'ejercer el sufragio' y seguir de cerca el desarrollo del proceso.
Los invitados se sintieron parte de la fiesta electoral, tomaban las papeletas y las depositaban en urnas adornadas con colores y figuras alusivas a la bandera de la primera potencia del mundo.
Pantallas gigantes fueron instaladas en el salón del evento donde se proyectaba constantemente la tendencia de los votos que se escrutaban en Estados Unidos.
Apoyo
El embajador estadounidense Hugo Llorens destacó que este ejercicio es una forma de fortalecer la hermandad entre su país y Honduras.
Se esperaba dar los resultados de las votaciones simbólicas hasta la medianoche.
Sobre el efecto para la región después de estas votaciones, dijo que cualquier candidato que gane, sea John MacCain, republicano, o Barack Obama, demócrata, Washington reconocerá que América Latina merece mucha atención, la cual se le dará.
'Podemos tener guerras en Irak o Afganistán, pero debemos mirar a este hemisferio, porque tenemos países aliados y democráticos. El apoyo a la democracia y a la prosperidad económica serán los pilares del respaldo que Estados Unidos dará a la región', aseguró Lorens.
El analista político Efraín Díaz comentó que Latinoamérica espera que haya una nueva mentalidad de Estados Unidos hacia la región. 'América Latina no ha estado en la agenda de Estados Unidos en las últimas dos décadas, salvo el tema migratorio y el narcotráfico; creo que la esperanza es que haya una nueva visión desde Washington que permita establecer nuevas relaciones', dijo.
Para el banquero Jacobo Atala es importante que el nuevo gobernante de Estados Unidos lleve un mensaje de optimismo y desarrollo porque la economía mundial se rige en parte por estados de ánimo y así se puede superar la crisis financiera global.