Desde el montañoso Nepal hasta el corazón industrial de Alemania, pasando por Rusia y España, miles de personas salieron a las calles de todo el mundo para celebrar hoy lunes el Día Internacional del Trabajo.
Las manifestaciones comenzaron durante el fin de semana en Japón, donde el 1 de mayo no es festivo, y concluirán hoy en Estados Unidos, donde también es día laborable, con una gran jornada de acción de los inmigrantes, principalmente los latinoamericanos, que exigen la legalización de 12 millones de indocumentados.
En el resto del planeta, el 1 de mayo estuvo marcado por los tradicionales desfiles, que en algunos casos desafiaron las prohibiciones de las autoridades. La otra gran excepción fue China, donde la 'dictadura del proletariado' cedió desde hace unos años su lugar al frenesí consumista en el primer día de una semana de vacaciones.
En Rusia, decenas de miles de personas respondieron a la convocatoria de los sindicatos progubernamentales en diferentes ciudades del país mientras los nostálgicos de la extinta Unión Soviética sacaban a la calle sus banderas rojas y retratos de Stalin.
Unos 25 mil sindicalistas marcharon por un Estado social en Moscú, donde varios millares de comunistas se reunieron ante el monumento de Lenin en la plaza de Octubre al grito de '¡Putin dimisión!'.
En Alemania, los sindicatos esperaban reunir a medio millón de personas en manifestaciones convocadas en todo el país en una demostración de fuerza antes de las importantes reformas previstas por el gobierno de la canciller, Angela Merkel, para fomentar el crecimiento económico.
En España, miles de personas se manifestaron en varias ciudades bajo el lema 'Por la paz, el empleo estable en la igualdad' para expresar su apoyo al proceso de paz en el País Vasco y reivindicar empleos estables.
La participación parecía menor que en los años anteriores en Madrid debido al buen tiempo y a un fin de semana de cuatro días que vació la capital.
Los sindicatos de Francia también habían convocado manifestaciones contra el trabajo precario tras la victoria lograda el mes pasado por el movimiento contra el contrato joven del gobierno de Dominique de Villepin.
En Italia, varios ministros del gobierno saliente de Silvio Berlusconi fueron abucheados en los desfiles en los que aparecieron. Roma acogerá posteriormente un gran concierto frente a la basílica de San Juan de Letrán en el que participarán más de un centenar de artistas.
En Polonia, varios centenares de manifestantes desfilaron en Varsovia para denunciar el desempleo y la 'arrogancia' de la derecha en el poder, mientras que en Grecia la jornada estuvo marcada sobre todo por huelgas de marineros así como de empleados de autobús y de metro.
Fuera de Europa, Irak no autorizó la celebración de ninguna manifestación pública por temor a que se produjeran atentados.
El temor a la violencia de los rebeldes tamiles también provocó la anulación de las marchas previstas en Sri Lanka tras un mortífero atentado registrado la semana pasada en Colombo. Eso no impidió que una mina matara a siete personas en el nordeste de la isla.
Las celebraciones del Día del Trabajo se iniciaron en Asia. En Nepal, los manifestantes inundaron nuevamente las calles de Katmandú después de casi tres semanas de protestas en favor de la democracia, esta vez para pedir la abolición de leyes sociales impuestas por el impopular rey Gyanendra.
En Camboya, cientos de trabajadores desafiaron la prohibición de manifestar desfilando por el centro de Phnom Penh.
El líder sindical Chea Mony fue brevemente detenido y el jefe de la oposición acusó al gobierno de no respetar ni la democracia ni los derechos humanos.
En Tailandia, miles de trabajadores marcharon hasta la sede del gobierno en Bangkok exigiendo un aumento del 25% del salario mínimo.
En Indonesia, varias decenas de miles de personas se reunieron en las principales ciudades y en la capital, Yakarta.
Los sindicatos denunciaron una legislación que autorizaría los contratos de trabajo más flexibles y suprimiría las indemnizaciones del trabajador en caso de ruptura del contrato.
Por último en Filipinas, varios miles de personas exigieron en Manila la dimisión de la presidenta, Gloria Arroyo.