“La Virgen de Suyapa llora
por los muertos a causa de la violencia y del hambre en Honduras”, dijo monseñor Rómulo Emiliani ante cientos de feligreses que acudieron ayer a la catedral San Pedro Apóstol para rendir tributo a la madre de Jesús.
El obispo auxiliar de la Diócesis manifestó que “el manto de la Santa Patrona está teñido de rojo por la violencia que azota al país”.
“Ella está junto a las madres que sufren a diario por el asesinato de sus hijos, en un país que está entre los más violentos”.
Emiliani señaló que la delincuencia ha crecido como consecuencia de la pobreza y la falta de trabajo.
“El hambre es un mal consejero, no justifico a quien roba, pero sí entiendo la desesperación que sienten muchos de no poder llevar un plato a su mesa porque están desempleados”, enfatizó.
El padre Saturnino Senis, párroco de la catedral, quien llevó acabo el servicio de las 9:00 am, instó a los creyentes a imitar las enseñanzas de la Virgen de Suyapa, que siempre veló por las necesidades de los demás.
“Decir viva la Virgen es muy bonito, pero es mucho más importante imitarla”.
En su prédica señaló aquellos aspectos que se deben
imitar de la Morenita.
“Debemos estar oyentes a la Palabra de Dios, estar atentos a lo que Él nos quiere decir. Además debemos aprender a
involucrarnos en las necesidades de los pobres”.
En las tres liturgias hubo lágrimas y ofrendas de amor, como flores y velas para la madre de Jesús. Nadie se quiso ir sin tocar a la Virgen y pedir por la salud y la economía de sus hogares.