27/04/2026
02:31 PM

El inquieto profesor Molina

  • Actualizado: 10 octubre 2009 /

Llegó muy joven al valle de la mano del doctor Popenoe. No se había construido una tan sola aula y lo que había, estaba solamente en la mente del reconocido fundador de Lancetilla.

Llegó muy joven al valle de la mano del doctor Popenoe. No se había construido una tan sola aula y lo que había, estaba solamente en la mente del reconocido fundador de Lancetilla. Pero el destino ya había tomado una decisión por el joven Molina: el Zamorano sería su casa por el resto de su vida. Y el destino nunca se equivoca.

Fue el doctor y general Tiburcio Carías Andino quien le donó al doctor Popenoe una parte de las tierras del valle para comenzar la escuela. Un valle, curiosamente, de tierras agotadas y casi improductivas por tantos años de intensa agricultura. Pero para Popenoe, eso era precisamente su mejor característica: aquí podría poner en práctica una serie de conceptos y técnicas adecuadas para recuperar la tierra.

Con la idea de aprender haciendo, Popenoe abrió la escuela a los primeros 100 alumnos en 1943; tres años después, 63 jóvenes lograron terminar los estudios para formar la primera generación de graduados del Zamorano. Y Antonio Molina era uno de ellos.

Molina pasó a formar parte del cuerpo de profesores rápidamente. Para 1947 ya impartía clases y viajaba con el botánico Louis Otto Williams por toda Centroamérica, recolectando plantas para crear el inventario de flora de la región. Junto con Williams el profesor Molina se convirtió en cofundador del herbario de la escuela y posteriormente en su curador (en la actualidad, el herbario de la escuela alberga a cerca de 300,000 especímenes clasificados de plantas de Mesoamérica; posiblemente el más importante de toda Centroamérica).

Tras el retiro de Williams, continuaron llegando al herbario grandes exploradores, apasionados estudiosos de la botánica, como Paul Stanley o el doctor Morton, quienes se unieron a los viajes de un inquieto profesor hondureño (capitalino por más señas), que entre sus clases semanales, mantener las colecciones del herbario y dirigir la biblioteca de la escuela, todavía se daba un espacio para continuar caminando por las montañas.

Los descubrimientos del profesor Molina se encuentran guardados en las principales colecciones botánicas de Honduras, Estados Unidos y Europa. Durante 48 años impartió las clases de botánica y taxonomía en la escuela y generaciones enteras de estudiantes de 22 países aprendieron con férrea disciplina, según cuentan, principios básicos y avanzados de un reino verde. Pero más importante aún, descubrieron la pasión y curiosidad de un profesor inquieto, llamado Antonio Molina.

Guías

Tras explorar casi toda Centroamérica logró descubrir cerca de 100 nuevas especies de plantas.

Con los avances de la biología molecular, algunos de sus descubrimientos han sido recatalogados por la ciencia, pero otros permanecen para siempre y lo convierten en uno de los grandes investigadores de la botánica americana.