Por considerar que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, “realiza acciones de atropello contra el pueblo hondureño” renunció el cónsul honorario de ese país en Honduras, Augusto Hernández.
Aunque sus motivos fueron claramente expuestos, la Cancillería ecuatoriana le aceptó la renuncia al cónsul honorario, quien justificó su retiro por “razones personales”.
Hernández afirmó que las acciones de Correa “en ningún momento son lógicas y no ayudan a normalizar las relaciones de buena amistad que siempre han tenido el Gobierno de Honduras y el Ecuador”.
“¿Cómo es posible que después de que sea un presidente democráticamente electo por el pueblo, como si nada se quiera chantajearlo o aislarlo del mundo?”, se preguntó Hernández. Su reacción tiene su origen en el anuncio que hizo Correa el pasado martes de que varios países de la Unión de Naciones Suramericanas estarían dispuestos a no asistir a la Cumbre de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, que se celebrará este mes en Madrid, si a ella asiste Porfirio Lobo.
El ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, consideró ayer “lamentable” la declaración de Hernández.
“Es lamentable una declaración de esta naturaleza de una persona que estaba representando a Ecuador en Honduras.
Tendrá razones de otra naturaleza, que no tienen que ver con la diplomacia, para pronunciarse de esa forma”, dijo Patiño en el Canal Uno.
Agregó que ha solicitado la “información detallada” sobre el ex cónsul.
“Está bien que pueda retirarse, pero otra cosa es que haga declaraciones en contra del mandatario de la república (del) país al que le está representando. Esto es absolutamente inaceptable”, recalcó.
Según Patiño, Hernández “no puede pronunciarse abiertamente, no puede decir públicamente esto porque él es el representante del Gobierno de Ecuador allá y ha sido honrado con la representación”.