Discurso íntegro de Juan Orlando Hernández tras su regreso a Honduras

“Primero que nada le doy gracias a Dios, porque por él estoy en libertad; a él sea la gloria. Soy un hombre bendecido, Dios me dio una familia que ha sido mi roca”, fueron las primeras palabras del exmandatario

Discurso íntegro de Juan Orlando Hernández tras su regreso a Honduras
COMAYAGUA, HONDURAS

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, dio este domingo su primer discurso desde la Finca Rocío, en Comayagua, hasta donde se trasladó luego de regresar al país tras permanecer más de cuatro años en Estados Unidos, donde enfrentó un proceso judicial que terminó con una condena por delitos relacionados con narcotráfico.

Hernández, que recuperó su libertad tras ser indultado por el presidente Donald Trump a finales de 2025, llegó a Honduras en horas de la mañana de este domingo en un vuelo privado que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Palmerola.

Entre lágrimas y oraciones: así fue el emotivo regreso de Juan Orlando Hernández a Honduras

Tras descender de la aeronave, se reencontró con sus familiares y posteriormente saludó a cientos de simpatizantes que se congregaron en la terminal aérea para recibirlo.

Luego inició su traslado vía terrestre hacia la finca ubicada en Comayagua, donde dio su primer discurso en suelo hondureño y en el que expresó mensajes de agradecimiento a Dios y a las personas que, según su entorno, mantuvieron oraciones durante el tiempo que permaneció encerrado en una cárcel en Estados Unidos.

Discurso íntegro de Juan Orlando Hernández

Muchísimas gracias. Primero que nada le doy gracias al Señor Dios de los ejércitos, nuestro creador, porque por Él estoy en libertad. A Él sea toda la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos. Soy un hombre bendecido por Dios; me dio una familia que ha sido mi roca, mi familia cercana.

Nunca voy a olvidar cuando hablé con mi papá y con mi mamá y les dije: “Bien, sé que creo que me voy a casar”. Mi papá, como un hombre muy sabio, ya tenía información al igual que mi mamá y me preguntó: “¿Y es con aquella muchacha que también estudia Derecho?”. Le dije: “¿Cuál?”. Y me respondió: “¿Verdad que se llama Ana?”. “Sí, papá”. Entonces allá donde Dios lo tiene, mi padre y mi madre, que está aquí, me dieron la bendición.

No pude escoger mejor mujer. Ha estado en las buenas y en las malas, y cuando todo parecía que se derrumbaba quedó ella al frente, con mucha fuerza y temple, que solo lo da la fe en Dios nuestro creador. Se puso de frente ante el mundo y dijo: “Juan Orlando volverá”. Mis hijos dijeron: “Juan Orlando volverá”. Mi mamá también lo decía, y muchos de ustedes decían: “Juan Orlando volverá”. Hoy, gracias a sus oraciones, ya volví a mi hermosa tierra.

Quiero decirles también que tengo, gracias a Dios, otra familia extendida: la familia con la que trabajé durante ocho años. Me hicieron presidente dos veces y me hicieron cumplir un gran sueño. Fuimos, a través de mi gobierno, de casa en casa, tocando puertas, viendo a los más necesitados, revisando si tenían piso de tierra para cambiarlo por piso de cemento, sustituyendo los fogones tradicionales por ecofogones.

Por eso me pusieron “Juan Fogón”, promovimos las microempresas de tortillas y me pusieron “Juan Tortilla”. Creyeron que al hacer eso me iban a avergonzar, pero siempre dije que le daba gracias a Dios por los orígenes que tengo. Nací orgullosamente en una aldea que se llama Río Grande; mi mamá también es de una aldea y mi padre también. Siempre me he sentido orgulloso de mis raíces.

Esa familia extendida me permitió llevar crédito a la gente que más lo necesitaba, a través de los guías de familia, los programas de mejores familias, los promotores del bono, la chamba comunitaria, protección civil y otros programas sociales.

Hoy puedo decir con orgullo que llegamos hasta los lugares más alejados y recónditos de Honduras. Donde no había carretera, donde no había puente, ahí estaban los guías de familia y los demás equipos. Llegamos a familias que durante décadas se sintieron abandonadas y rechazadas. Les dijimos: “Ustedes son tan hondureños como nosotros, tienen dignidad y juntos queremos que crezcan para que salgan adelante”.

A esa familia extendida hoy le digo que estoy convencido de que Dios hizo este milagro por el trabajo que ustedes realizaron en beneficio de los más pobres. También quiero decirles que ustedes estuvieron presentes en los momentos más difíciles, cuando sufrimos.

Cuando tuve que decirles a mis hijos: “Por una vida llamada hijos, no me voy a ir para ningún lado. Voy a enfrentar esto. No son ciertas esas acusaciones”. Mis dos mujeres valientes me dijeron: “Papá, sí, nosotros te conocemos”. Les dije: “Vamos a comenzar un camino duro y difícil”, pero me siento orgulloso de los hijos que tengo.

Ellos se pusieron de frente, comenzaron a decir cuál era la verdad y esa verdad empezó a trascender en Honduras y luego en Estados Unidos. Comenzaron las investigaciones y después de eso el presidente más informado del mundo dijo que revisó junto a su equipo el caso y determinó que se había convertido en una tremenda injusticia, una cacería de brujas y el uso de la justicia como arma política.

Todo comenzó aquí. Y a tantos de ustedes que nunca dejaron de creer les digo que en Honduras todos nos conocemos, todos sabemos quién es quién. Cuando quisimos salvar a Honduras, eran pocos los que habían tomado decisiones en el pasado, pero al estar al frente dije: “Yo no puedo voltear la cara para otro lado”.

Eso es lo que más hace sufrir a mi pueblo: la violencia. Y nos fuimos de frente. Yo dije que iba a hacer lo que tenía que hacer en el marco de la ley.

Sé que ha sido una prueba difícil para muchos de ustedes porque sufrieron conmigo. A muchos los sacaron de sus trabajos, los persiguieron y los insultaron, pero yo jamás iba a negociar algo ilegal. Cuando alguien me dijo por qué no negociar, respondí: “Ustedes no entienden que hay cosas más grandes, que es la verdad. La verdad siempre sale a la luz”.

Lo hice no solo por Juan Orlando, lo hice por mi esposa, por mis hijos, por mi madre, pero también lo hice por todos ustedes y por Honduras.

Quiero agradecer también a quien Dios puso como un ángel guardián en este proceso, mi abogado Renato Stabile. Desde un inicio sentí ese acompañamiento y esa seguridad. Me dijo: “Juan Orlando, vamos a llegar hasta las últimas consecuencias porque vos sos inocente y yo voy a regresar a Honduras solamente si te llevo conmigo”.

Gracias, Renato (Stabile). Porque ahora que la Corte del Segundo Circuito de Nueva York ordenó eliminar la sentencia y la condena, y limpiar todos los cargos, no solamente es una reivindicación para Juan Orlando y su familia, también lo es para mi querido pueblo hondureño.

Quiero decirles que mi propósito de vida ahora tiene que ver con mi familia. Hoy quiero aprovechar el tiempo que Dios me da porque quiero ver crecer a mis nietas y a los que vendrán. Quiero disfrutar con mis hijos, sentarme tranquilamente en la casa y conversar de cualquier cosa.

No lo hice durante el gobierno. Incluso los domingos, cuando era tiempo para ellos, yo estaba pensando en asuntos de trabajo. Físicamente estaba ahí, pero no estaba realmente con ellos. Ahora veo la lección que me han dado: se pusieron de lleno a defenderme y me siento orgulloso de la familia que Dios me dio.

El segundo propósito lo dije públicamente desde el segundo día que salí de prisión: así como enfrenté la justicia de Estados Unidos porque sabía que la verdad no la podían esconder para siempre, también dije que regresaría a Honduras y enfrentaría la justicia hondureña.

Voy a enfrentar este proceso porque la verdad no se puede esconder. Pido, como cualquier ciudadano, que se aplique la ley como corresponde, que no se politice la justicia y voy a luchar también por la tierra donde nací y por la memoria de mis padres.

Siento mucha gratitud con ustedes. Mi corazón está lleno de agradecimiento por quienes oraron, quienes defendieron mi libertad y nunca dejaron de creer. Mi gran lección es que cuando llega la adversidad, lo importante es cómo se enfrentan los problemas.

Nunca bajen la cabeza. A mí me quisieron humillar, hicieron un espectáculo cuando me sacaron de aquí, pero les dije directamente: aunque quieran humillarme, no me voy a dejar humillar. De rodillas, solamente ante Dios, mi creador.

No tengo temor. Vengo con el corazón lleno de esperanza, humildad y gratitud. Vengo a ser un hondureño más que construye, que edifica y que unifica dentro de mi partido y fuera de mi partido.

Nuestro país necesita instituciones fuertes. El Partido Nacional, al igual que los demás partidos, debe ser fuerte y unido. Pero recuerden que hay cosas más grandes que un individuo y que un partido: es Honduras.

Por eso debemos unirnos los hondureños y ayudar a sacar adelante al país. Al presidente Nasry Asfura le deseo lo mejor porque es el presidente de Honduras y tiene todo mi respaldo. También al presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, a los diputados y alcaldes electos por el pueblo les digo que cuentan conmigo.

Después de todo esto he querido jubilarme, retirarme y dedicarme a mi familia, pero mantengo mi compromiso como hondureño. El día que vea que algo está haciendo daño al país o que nuevamente un radicalismo pueda llegar, ahí estará este “indito pelo parado” para decir las cosas.

A todos, incluso a quienes piensan diferente, les digo: tenemos que querer este país. Es nuestro. Unámonos todos.

Gracias por estar aquí. Ustedes saben que los quiero mucho y que los llevo en el corazón.

Soy Juan Orlando Hernández, vengo de las tierras del indómito cacique Lempira y gracias a las oraciones de todos ustedes hoy volví a mi tierra. Qué lindo es estar en la tierra que lo vio a uno nacer y qué hermoso es tener la familia que tengo y la familia extendida que Dios me dio.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Redacción La Prensa
Redacción La Prensa
redaccion@laprensa.hn

LA PRENSA es el decano de los diarios impresos en Honduras y líder en audiencias en las plataformas digitales. Se fundó el 26 de octubre de 1964 en la ciudad de San Pedro Sula.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias