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'Dios le ha dado la felicidad a Marvin”

  • Actualizado: 12 septiembre 2010 /

Su sonrisa y su mirada lo dicen todo, aunque no puede hablar y le dificulta mucho moverse. Marvin Gabriel Madrid es feliz a pesar de sus enfermedades y la vida dura que ha tenido.

Su sonrisa y su mirada lo dicen todo, aunque no puede hablar y le dificulta mucho moverse. Marvin Gabriel Madrid es feliz a pesar de sus enfermedades y la vida dura que ha tenido.

Hace más o menos diez meses, la Fiscalía de los Derechos Humanos rescató de las garras de la muerte al joven, que tenía 27 años en aquel entonces. Las malas condiciones de vida y la polio causaron que Marvin Gabriel padeciera una desnutrición severa y parálisis cerebral, lo que también hizo que su crecimiento no fuera el adecuado y perdiera movilidad en todo su cuerpo.

A simple vista, Marvin aparenta ser un niño de ocho años, pero es difícil creer que su verdadera edad es de 28. Él es originario de una aldea conocida como Cebadilla, en Trinidad, Santa Bárbara, y de no haber sido porque sus vecinos denunciaron su situación con la Fiscalía, el hombre en cuerpo de niño hubiera muerto, ya que las condiciones en que vivía eran inhumanas e inadecuadas. María del Carmen Madrid, progenitora del muchacho, presentaba casi los mismos grados de desnutrición e insuficiencia hepática por su extrema pobreza. Tiempo después, estas enfermedades produjeron la muerte de María del Carmen.

La fiscal Koritza Vega rescató a Marvin e hizo que se le internara en el hospital Mario Catarino Rivas, donde las camas eran muy grandes para su tamaño. Fue puesto en una cuna, que era más apropiada.

Dos semanas después fue trasladado a la granja de rehabilitación El Buen Samaritano, en la colonia Felipe Zelaya. Los médicos que lo atendieron recomendaron trasladarlo a un lugar donde tuviera cuidado especializado y una buena alimentación. Los medicamentos eran innecesarios porque su trastorno neurológico es ya irreversible.

La decisión de moverlo a un sitio más adecuado parece haber sido la más correcta y Marvin pasó de vivir en un estado vegetal a ser un joven alegre y mostrar movimientos en partes de su cuerpo que estaban completamente paralizadas.

“Él ha aprendido a comunicarse con señas, tiene una forma muy peculiar de pedir cuando quiere algo”, dijo Luis Alberto Izaguirre, director del centro de rehabilitación El Buen Samaritano, de las Obras Sociales Vicentinas. Marvin ahora puede identificar a sus amigos, las cosas a su alrededor y sus partes del cuerpo, señalándolas o tocándolas, informó el encargado.

Izaguirre manifestó que los progresos de Marvin son admirables y que en sus casi diez meses de haber sido ingresado en este internado su estadía ha ayudado a que los demás internos se sientan mejor y con más deseos de seguir adelante y viviendo.

Ejemplo de vida
Para las catorce personas que comparten hogar con Marvin en la granja El Buen Samaritano, su llegada a ese lugar ha sido una alegría y un ejemplo de que se puede ser feliz a toda costa sin importar los impedimentos o las malas experiencias.

“Él es el consentido de la casa, su forma de ser es admirable, tiene un modo fantástico de ver y vivir la vida, siempre está sonriente, incluso cuando duerme”, expresó Fulgencio Orellana Ramírez, de 72 años y compañero del muchacho en la institución.

Orellana Ramírez fue atropellado hace seis años e internado en El Buen Samaritano para que se rehabilitara. Confiesa que la presencia de Marvin es de mucha importancia para todos ellos porque es un ejemplo de perseverancia y fe.“Él es feliz porque Dios le ha dado esa felicidad a Marvin. Nadie más que él pudo haber logrado esto”, dijo Carlos Nahún Archaga mientras alimentaba a Marvin Gabriel.

Franklin Cálix, encargado del centro desde hace tres años, declaró que Marvin ha sido una bendición para los ancianos y demás personas minusválidas asistidas en ese lugar, pues les da esperanzas y aliento para vivir cada momento con una sonrisa.