Gritos, llanto, desmayos, preguntas a Dios. Los familiares de Edis María Flores, de 26 años, y su hijo Wilmer Josué Estrada, de tres, no pueden entender lo que ha pasado. Madre e hijo murieron en el fatídico accidente. Dolor y luto.
En medio de un ambiente de angustia, llanto y confusión en la identificación de las víctimas, la Dirección de Medicina Forense concluyó ayer la entrega de 15 cadáveres que resultaron del fatídico accidente del autobús del transporte interurbano
registrado en la salida de la carretera a Danlí.
El percance ocurrió el lunes a las 2.45 de la tarde. El bus color amarillo, con placas AAE-5854, de la ruta Tegucigalpa-Danlí-Patuca, conducido por Mariano de Jesús Alvarado Ávila, impactó violentamente contra el bus urbano con registro número 176 que cubre el corredor de Cerro Grande-Villa Nueva, lo que dejó el saldo de 15 muertos y más de 35 heridos.
Entrega de cuerpos
Seis forenses, más 10 personas de apoyo técnico y logístico, trabajaron en las autopsias para agilizar la entrega de los restos mortales.
La mayor parte de cuerpos fue entregada por la noche, gracias a que autoridades gubernamentales y municipales donaron los ataúdes y cooperaron en el traslado a sus lugares de origen.
La mañana de ayer sólo faltaba por entregar cuatro cadáveres. En la morgue surgió una confusión con el cadáver de un niño.
Una familia decía que era de Yeison David Artica, pero, al final, sus verdaderos parientes confirmaron que se trataba de Wilmer Josué Estrada Flores, de 3 años, quien murió junto a su madre.
El titular de la Dirección Nacional de Tránsito, René Maradiaga Panchamé, puso a disposición una ambulancia y una patrulla para trasladar cadáveres a Patuca, Olancho y a otros lugares del departamento de El Paraíso.
Dolor y consternación
La señora Zulema Mejía nunca se imaginó que su sobrina, Edis María Flores, de 26 años, y su hijo, Wilmer Josué Estrada, habían muerto en el accidente.
Ellos venían de visitar a su suegra y abuela, Miriam Mejía, y se bajarían en la colonia Los Pinos, pero no llegaron a su destino y sus familiares los hallaron en la morgue.
Ayer, sus restos fueron trasladados en un pick up a Vallecillos, Cedros, Francisco Morazán, donde serán sepultados.
Se supo que el esposo de Edis María y padre de Wilmer Josué, Wilmer Estrada, se encuentra en Estados Unidos hace más de tres años y sufrió un duro golpe al recibir la trágica noticia.
El joven Erlin López llegó a la morgue a identificar a su madre, Lucila Hernández, de 38 años, quien residía en la colonia San Francisco de Comayagüela.
Ella tenía residencia en Estados Unidos. Asimismo, la señora Elizabeth Mendoza se enteró de que sus parientes Juan José Jiménez, Santos Griselda Velásquez y Dania Mendoza, quienes venían a visitarla en la colonia Los Pinos, también perecieron en el percance.
El director del Hospital Escuela, Manfredo Turcios, declaró ayer que, del total de heridos, sólo tres quedaron en el hospital, cuatro están en el Seguro y unos 27 pacientes ya recibieron su alta.
Las víctimas
Muertos:
1. Wilmer Josué Estrada Flores
2. Edis María Flores
3.Lucila Hernández
4. Juan José Jiménez
5. Santos Griselda Velásquez
6. Dania Mendoza
7. Karina Jacqueline Zavala
8.Roberto Ayala
9. José Alberto Rivera Merlo
10. Neydi Calero Martínez
11. Mercys Ayala Ponce
12. Carmen Torres
13. Nancy Gudiel Martínez
14.David Torres Guifarro
15. María Suyapa Banegas
La angustia y el dolor se apoderaron de los familiares en la identificación de las víctimas.
1. Roxana Ávila
2. Luis González
3. Juan José Méndez
4. Pedro Ayala
5. Mirna Izaguirre
6. Aleida Carranza
7. Magdalena López
8. Olimpia Irías
9. Perla Karina Flores
10. Fausto Matute
11. Delmi Hernández
12. Osmín Morales
13. María Escoto
14. Paola Lagos
Cifras
250
Kilómetros
Recorrió el bus desde el oriente del país hacia Tegucigalpa llevando a más de setenta pasajeros.
190
Metros
Fue el rastro que dejaron los buses hasta detenerse en las cercanías del puente a desnivel.
30
Heridos
Y 15 muertos dejó el choque de dos autobuses en Tegucigalpa registrado el lunes anterior.
Triste retorno
Dolor, angustia, sufrimiento, consternación, desconsuelo y lágrimas.
Todas las palabras se quedan cortas para poder describir lo que en este pequeño pueblo se vive.
Desde aquí, La Palestina, un municipio escondido entre las montañas de Olancho y rodeado por el caudaloso río Patuca, fue desde donde partió el pasado lunes, el “autobús de la muerte”.
Recorrió alrededor de 250 kilómetros desde el oriente del país, tenía capacidad para cuarenta y ocho pasajeros; sin embargo, trasladaba más de setenta.
El Gobierno y la alcaldía ofrecieron ayuda a los familiares de las víctimas mortales y los heridos.
La noche anterior al viaje, la niña apenas pudo dormir, levantarse a las tres de la mañana nunca había sido tan placentero, y bajar desde el cerro Tepemechin, donde vivía, saltando entre peñascos y fango, le parecía un camino de rosas, y el frío de la madrugada ni siquiera la inmutaba.
Se enganchaba fuertemente al brazo de su padre, Juan José Jiménez, 32, y miraba con algo de recelo a la mujer que caminaba tras ellos: sabía perfectamente que no se trataba de su madre; sin embargo, no se atrevía a preguntarle a su progenitor qué papel jugaría aquella mujer en su vida.
Después de una hora de camino llegaron a La Palestina, donde, junto a su padre y la mujer “extraña” que cargaba un bebé de unos cinco meses, abordaron el autobús que los trasladaría a la capital.
Atrás se quedaban su madre y sus dos hermanitas.
La pequeña aún no comprendía que su padre se la estaba llevando a escondidas de su madre, muchos menos que la mujer que los acompañaba quería convertirse en su nueva mamá.
Horas
2.45
De la tarde
Del lunes sucedió el fatídico accidente del bus del transporte interurbano, en la salida de la carretera a Danlí.
10
De la noche
La mayor parte de los cadáveres fue entregada antenoche a los familiares de las víctimas.
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