No les importó la trayectoria ni el mérito que en su vida diplomática ha tenido el hasta ayer embajador de El Salvador en Honduras, coronel Sigifredo Ochoa Pérez.
De la manera más penosa, él y su familia fueron víctimas de maltratos a su llegada a El Salvador cuando al mismo tiempo la Cancillería de su país lo expulsó del servicio exterior.
A su llegada al aeropuerto las autoridades migratorias les requirieron sus pasaportes y prácticamente los detuvieron en la terminal aérea, contó Sigifredo Ochoa hijo.
El diplomático fue expulsado del servicio exterior salvadoreño por aceptar una condecoración otorgada por las autoridades hondureñas, informó ayer la Cancillería en San Salvador.
Ochoa, que estuvo casi nueve años en Honduras, recibió el martes la Orden de Francisco Morazán Gran Cruz con Placa de Plata.
Canciller salvadoreño
El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, decidió expulsarlo del servicio exterior inmediatamente, por considerar la conducta del diplomático una falta grave, citó una agencia.
Para el canciller Martínez, la acción de Ochoa implica una “infidelidad en los negocios del Estado”, delito tipificado en el artículo 358 del Código Penal, por lo que pedirá a la Fiscalía General de la República que investigue al ahora ex representante diplomático ante Honduras.
La agencia recordó declaraciones del presidente salvadoreño, Mauricio Funes, quien expresó que “El Salvador no reconocerá ningún gobierno que llegue al poder de manera violenta y en contra de la elección del pueblo, es decir, que no legitimará al presidente del Congreso hondureño, Roberto Micheletti, como el nuevo mandatario hondureño”.
Ochoa es un militar retirado que tuvo protagonismo durante la guerra civil que vivió El Salvador (1980-1982) y está enrolado en la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido de derecha que lo nombró embajador en Honduras y que perdió las elecciones ante el Fmln el pasado 15 de marzo.
Revuelo en El Salvador
El embajador reaccionó molesto por la acción en su contra y la de su familia. Él calificó la actuación de la diplomacia salvadoreña como un “atropello” y denunció que fue tratado por personas groseras.
“Yo iba a poner el permiso hoy en la Asamblea de que he recibido la condecoración en depósito” para que se conociera el hecho en la primera sesión plenaria del próximo año y señaló que éste es el proceso normal.
“Lo que se está demostrando es una persecución al coronel Sigifredo Ochoa Pérez”, indicó.
Tanto el coronel como el canciller salvadoreño Hugo Martínez indicaron que se ya se había acordado la no renovación del contrato del ex diplomático, que finalizaba el próximo 31 de diciembre.
“Han hecho despidos injustificados de gente preparada por meter gente de ellos que no están preparados”, señaló Ochoa al comentar que no es el único en esta situación.
El militar retirado indicó que ya había discutido con el canciller que él no “saldría por la puerta de atrás” y que si había una condecoración había que recibirla “porque no se puede decirle no a un país amigo”, dijo en la publicación web que ayer destacó La Prensa Gráfica de El Salvador.
Condenó posiciones “obsecadas”
El embajador de El Salvador en Honduras, Sigifredo Ochoa, lamentó el martes que algunos países hayan adoptado una posición “ciega y obcecada” ante la realidad política de Honduras.
Ochoa, quien el martes recibió de la cancillería hondureña la Orden de Francisco Morazán Gran Cruz Placa de Plata, se desempeñó durante ocho años y medio como diplomático acreditado en el país.
En su discurso, el diplomático destacó el fortalecimiento de los lazos de amistad entre ambas naciones a pesar de los conflictos y diferendos que han existido, sobre todo en materia territorial y marítima. Pero en el otro extremo destacó el impresionante crecimiento en las relaciones comerciales, económicas y turísticas de los dos pueblos hermanos.