A diferencia de anteriores elecciones generales en los municipios del Valle de Sula, ayer los activistas de los diferentes partidos políticos mostraron tranquilidad y no había mucho afán por atraer nuevos votantes.
Cada partido montó sus casetas de información cerca de los principales centros de votación, pero hasta la presencia de los pobladores era escasa.
En Choloma, algunos candidatos entregaron bonos a última hora para poder convencer a las personas a que les dieran el voto. En esta ciudad hay una carga electoral de 128,571 votantes.
Medardo Espizona, habitante de la colonia López Arellano, es de la opinión que la mayor parte de las personas ya tienen definido a quien darán su voto. En Choloma hay habilitados 57 centros de votación, pero la mayor carga electoral son el Instituto Manuel Pagán, las escuelas Oswaldo López y la Jesús Ocampo del sector López Arellano; en el casco urbano son las escuelas Lempira, Cabañas y Héctor Estrada.
Puerto Cortés y Omoa
En horas previas al día de las elecciones, el candidato por el Partido Liberal y actual alcalde de los porteños, Allan Ramos, utilizó su tiempo para inaugurar varias obras en la zona rural del municipio.
Otros candidatos tuvieron reuniones con los miembros de sus partidos para ultimar detalles y buscar estrategias para convertirse en los ganadores.
En Omoa, el candidato a alcalde por el partido Faper, Víctor Manuel Mejía Reyes, renunció a su cargo porque no recibió las credenciales para los miembros de las mesas. En Villanueva, La Lima y San Manuel ayer en horas de la tarde comenzaron a repartir las maletas electorales en los diferentes centros de votación. En La Lima hay una carga electoral superior a los 60 mil votantes; sus principales centros de votación se encuentran en la colonias La Paz y Campo Dos. Cada cinco urnas habrá un custodio operador que transmitirá los resultados de la votación registrados en cada acta electoral por los miembros de cada mesa.
En las oficinas del Registro Nacional de las Personas todo el fin de semana han trabajado en horarios extraordinarios con la entrega de tarjetas de identidad; los registradores lamentan que el tiempo no ajustará porque aún tienen miles de identidades.