28/06/2022
01:04 AM

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Colonos de Jardines del Valle, cercados por vida nocturna

San Pedro Sula, Honduras.

Según un censo de la Dirección de Investigación de Estadística Municipal (Diem), en el año 2012 la colonia Jardines del Valle contaba con 1,127 viviendas, de las que 1,060 estaban ocupadas. Hoy, tres años después, algunas casas han sido transformadas en bares o restaurantes y otro gran número ha preferido cambiar de residencia.

La razón es que la colonia, fundada en 1969 como una zona residencial, es considerada ahora como “la segunda zona viva” de la ciudad y, para algunos, la primera.

El crecimiento comercial del sector noroeste, especialmente en Jardines del Valle, se intensificó con la inauguración del bulevar Roberto Micheletti, que conduce hacia la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs) en 2010.

En la actualidad

Jardines del Valle ha ganado plusvalía, pero se terminaron las noches tranquilas de las familias conservadoras que residen en tres de las cinco etapas del sector.

“La paz que por años disfrutamos cambió radicalmente al instalarse negocios y ventas que la convirtieron en la nueva zona viva de la ciudad. Eso interfiere mucho con la calidad de vida de quienes allí vivimos”, señala Tessa Hidalgo, miembro del patronato de Jardines del Valle.

Menciona que algunos negocios han conseguido permisos municipales para ofrecer música en vivo a volúmenes estridentes hasta altas horas de la noche.

Además, innumerables carros que se estacionan en el bulevar han dañado el adoquín y obstaculizan el tráfico vehicular.

Foto: La Prensa

Algunas casas fueron reemplazadas por negocios.
Jaime Jerezano, asistente de operaciones del restaurante Wings and Buckets de Jardines del Valle, comprende la molestia de los residentes por la música alta; pero asegura que está dentro de las acciones permitidas por la ley y que muchos habitantes están vendiendo sus casas a muy buenos precios por ser un bulevar altamente comercial, algo que sin duda les favorece. “Trabajamos con los conjuntos hasta la medianoche. Luego cerramos operaciones, la gente queda con lo servido, se lo termina y se retira”. Walter Varela, jefe de la Policía Municipal, explica que la ley permite a los restaurantes operaciones hasta las 12:00 am y a los bares hasta las 2:00 am.

No obstante, algunos restaurantes que están constituidos como bares funcionan incluso pasada la medianoche. “La verdad es que esa es una zona residencial y los que otorgaron esos permisos no lo debieron hacer porque no está considerada una zona comercial”.

El Juzgado Municipal junto con la Policía Municipal realizan operativos para verificar que se respeten los horarios y que los clientes no fumen en áreas no autorizadas.

Las multas pueden andar en uno o dos salarios mínimos y quienes reinciden pueden enfrentar el cierre del negocio.