SAN PEDRO SULA.

Mientras los países europeos comienzan a relajar las medidas de confinamiento para reactivar su economía, Honduras debe ejercer más vigilancia, establecer más cercos epidemiológicos y endurecer el toque de queda en las zonas más afectadas por el COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) les plantea a los países que, para flexibilizar o levantar el confinamiento, deben mantener controlada la transmisión del virus, detectar tempranamente a los contagiados por medio de aplicación masiva de pruebas y reducir los riesgos en hospitales y residencias de adultos mayores.

Frente a una curva epidemiológica en ascenso, el científico Marco Tulio Medina, coordinador del grupo de investigación de COVID-19 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), considera que, por ahora, en Honduras no hay condiciones para que las autoridades gubernamentales ablanden las medidas que restringen la circulación de personas en las calles.

“Estamos en diferentes momentos epidemiológicos, en Europa están en la fase de reducción de la curva, en Honduras en la parte ascendente con subregistro de casos. En este momento no se podría porque la epidemia se podría recrudecer”, dijo Medina en entrevista con Diario LA PRENSA.

Los países que han mantenido confinamientos estrictos han logrado reducir la curva de casos
El toque de queda, con el cual el Gobierno ha evitado un contagio a mayor escala, mantiene confinados a los hondureños desde el pasado 20 de marzo, no obstante, en las calles de las ciudades más grandes, como San Pedro Sula y Tegucigalpa, centenares de personas continúan realizando actividades comerciales que no son esenciales.

Desde el 11 de marzo, cuando el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) anunció los dos primeros pacientes infectados con COVID-19, hasta ayer, el Laboratorio Nacional de Virología había diagnosticado un promedio de 11 casos diarios practicando alrededor de 61 pruebas al día.

En un escenario de expansión del virus, para Medina, “es crucial realizar más tests, contar cuántos casos hay, hacer cercos epidemiológicos, realizar vigilancia.

Y si hay más casos, hay que ser más estrictos, pero, al mismo tiempo, es necesario fortalecer la seguridad alimentaria”. El lunes, España, el segundo país más golpeado de Europa con más de 177,000 casos y más de 19,000 muertes, comenzó a reactivar la economía con el regreso de los empleados a sus puestos de trabajo en sectores no esenciales después de varias semanas de estar confinados. Bairon Alonso Paz Fernández, médico hondureño que trabaja en el Hospital Rey Juan Carlos de Madrid, España, le explicó a Diario LA PRENSA que ese país está intentando volver a la normalidad después de ver un descenso en la cantidad de personas contagiadas.

“En las últimas dos semanas ha habido una reducción en el número de casos porque España mantuvo un confinamiento radical, solo permitía la circulación de bomberos, policías, trabajadores del agro y médicos. Ahora, el gobierno de España permitirá que abran los negocios no esenciales siguiendo las medidas de bioseguridad. Los trabajadores deben usar mascarillas, mantener una distancia de dos metros y cumplir con otras medidas”, dijo.

Pero Paz Fernández, quien ha atendido a cientos de pacientes con coronavirus, les recomienda a las autoridades de Honduras que si observan un aumento de casos en la curva epidemiológica “deben mantener confinamientos más estrictos”.

“Si los casos van en crecimiento, el confinamiento debe escalar y el Gobierno debe organizarse bien para no cortar el suministro y debe apoyar a los jornaleros con alimentos. Si hay más de 400 casos confirmados en Honduras, esa cantidad hay que multiplicarla por 10 para tener una cantidad real, serían más de 4,000”, dijo.

La epidemióloga Marleni Montes dijo que Honduras debe seguir “un confinamiento estricto” y la Secretaría de Salud “debe realizar más pruebas” porque “esa medida (el toque) por sí sola no tiene el impacto que esperamos”.

“Si no hay pruebas es difícil poder proyectar cuándo se debe suspender la medida. Aquí el problema es que no están haciendo suficientes diagnósticos por laboratorio.

No sabemos si dentro de las personas que están en aislamiento social hay positivas. Es complicado cuando no se toman las medidas correctamente o las hacen a medias”, criticó.

Montes y otros epidemiólogos consultados por Diario LA PRENSA creen que el impacto de COVID-19 es mucho más alto.