14/08/2022
02:48 PM

Más noticias

Caos por vendedores provoca cierre de negocios en el centro sampedrano

San Pedro Sula, Honduras.

El desorden en las calles y avenidas en el centro de la ciudad es evidente. El problema se le escapó de las manos a las autoridades municipales.

El efecto negativo alcanza incluso a las empresas con trayectoria de más de 100 años.

Un ejemplo es Comercial Larach, uno de los establecimientos más antiguos -fundado en 1900- que decidió cerrar operaciones comerciales en el centro de San Pedro Sula.

En un comunicado los empresarios establecen que cerrarán operaciones desde el 31 de diciembre de 2015. La causa: “debido a la ocupación total por vendedores ambulantes de las aceras y calles tanto de la tercera como la cuarta avenida, lo que impide la circulación de los clientes”.

LA PRENSA realizó un recorrido para ahondar en esa realidad. El conocido como Distrito Central de Negocios perdió el orden y lo lamentable es que en las propias narices de las autoridades los vendedores se han acomodado hasta en una de las esquinas del parque central.

La Policía Municipal se pasea en medio de los puestos de venta como si nada ocurriera. Así lo hacen también los encargados de abastos y mercados.

Foto: La Prensa

El desorden es evidente y nadie hace nada.
Algunos buhoneros afirman que tienen derecho a vender y aseguran que mientras ellos paguen por estar ahí (sin decir a quién) nada les pasará.

Otros denuncian que los mismos comercios del centro sacan la mercadería a la calle para competir con los vendedores.

Los vendedores denuncian que ni Migración hace su papel porque en las aceras hay comerciantes extranjeros haciendo su “agosto” en pleno diciembre.

Los propietarios de negocios manifiestan que ya no pueden más y que los clientes no llegan porque ni siquiera hay donde estacionarse.

Yolanda Pérez, dirigente de vendedores, lamenta el cierre de negocios como Comercial Larach. “No queremos causar daño y si nos piden apoyo lo daremos porque no queremos que la gente quede sin trabajo”, expresa.

Pérez reconoce que hay desorden y que el problema se les ha ido de las manos.