Con el recuerdo todavía fresco de su azarosa toma de posesión, el presidente Felipe Calderón comenzará su gobierno esta semana retomando una tarea que le ha sido hasta ahora difícil y parece haberse agravado tanto que en el corto plazo es un imposible: la colaboración política.
“La política no es una batalla en donde un partido gana y otro pierde”, dijo al asumir el cargo el viernes. “La política es la colaboración entre partidos, poderes y ciudadanos para mejorar las condiciones de vida de la gente... y entendernos”.
Calderón, quien había dicho, después de conocerse su estrecha ventaja en las elecciones presidenciales de julio, que formaría un gabinete de reconciliación con todo el espectro político, no logró ese propósito como presidente electo por la reticencia de sus interlocutores.
Por esa razón, su primer gabinete ministerial está formado con funcionarios mayormente allegados a su entorno político y del ahora ex presidente Vicente Fox.
Diálogo
Pero, Calderón pareció dispuesto a seguir insistiendo y cree que el mecanismo más expeditivo hacia la gobernabilidad es el diálogo.
Hablando en el Auditorio Nacional ante centenares de asistentes, generalmente miembros de su organización, el Partido de Acción Nacional, PAN, Calderón ha tendido la invitación esta vez con un tono más bien de ultimátum.
“Estaré dispuesto siempre a dialogar, pero no esperaré el diálogo para ponerme a trabajar”, dijo.
No hubo una respuesta inmediata a esta convocatoria, cuya aceptación haría menos vulnerable la posición de su gobierno en el Congreso de la Nación.
Legislativamente el PAN tiene mayoría simple pero no absoluta, por lo que está a merced de alianzas que pudiera formar con el Partido de la Revolución Democrática, PRD y el Partido Revolucionario Institucional, PRI, que es la tercera fuerza y un puñado de agrupaciones menores.
Alianza
Una reconciliación con el PRD, el partido que abiertamente trató de frustrar la asunción al poder de Calderón convirtiendo el hemiciclo de la Cámara de Diputados en un campo de batalla, parece por ahora imposible. Y en ese escenario, el PRI puede estar dispuesto a jugar tanto con el PAN como el PRD.
La colaboración que Calderón busca para su gobierno de seis años dependerá, en esas circunstancias, más que de retórica, de su propia capacidad de negociar acuerdos para convencer a la otra parte a aceptar un puente de diálogo.
Michael Shifter, subdirector del Diálogo Interamericano, una organización de análisis regional de Washington, cree que en esa tarea el mejor espejo que Felipe Calderón puede tener para mirarse es la frustración de Fox por su propia incapacidad de hacer tratos para sacar adelante sus mejores proyectos.
Cifra
6
años
Es el periodo de gobierno que tendrá Felipe Calderón, quien se convirtió en el presidente número 65 de México.
Pendiente
Fox, compañero de partido de Calderón, se ha marchado dejando pendientes las reformas fiscal y energética y el fortalecimiento de la institucionalidad, así como un acuerdo de inmigración con Estados Unidos.