El imperio azteca tenía contadores diligentes que asentaban con gran precisión las dimensiones de las parcelas agrícolas para el cobro de impuestos a la propiedad de la tierra.
Impuestos, suena conocido... Pero lo singular del caso es que, para calcular la superficie, los contadores precolombinos empleaban un sistema propio. Acaban de develarlo la geógrafa Barbara Williams, del Departamento de Geografía y Geología de la Universidad de Wisconsin, y la matemática María del Carmen Jorge y Jorge, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Era un sistema tan sofisticado -dice investigación publicada en la revista Science- que les permitía llevar registros detallados del valor de la tierra.
Precisión en los cálculos
Los investigadores analizaron el códice de Vergara y el de Santa María Asunción, que documentan las propiedades agrícolas de los habitantes de la ciudad de Tepetlaoztoc de 1540 a 1544. Descubrieron que el registro de las áreas de tierra está basado en un singular sistema de cálculo muy similar al utilizado por los gobiernos hoy en día para valuar la tierra.
'Estos códices contienen una información única en su género' dijo la profesora María del Carmen Jorge y Jorge del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la Unam, una de las autoras del estudio.
'Los aztecas eran extraordinarios contadores cuando se trataba de llevar a cabo transacciones de bienes raíces', señala la investigadora.
Era un cálculo tan sofisticado -dice- que incluso tenían clasificaciones específicas para cada tipo de suelo.
Importantes hallazgos
'Cada parcela tenía un glifo que representaba el tipo de suelo' señala Carmen Jorge y Jorge. 'Así que el códice no sólo contiene el censo de la población y los terrenos que poseía cada señor, sino que además registra el tipo de suelo y sobre éste se basaba su valor'.
'Un suelo arenoso y de ‘tepetate’ -agrega- no rendía lo mismo que la tierra roja o la tierra amarilla'.
Así los aztecas calculaban, según el tipo de suelo y el área, lo que producía cada parcela y sobre este cálculo el propietario pagaba tributo.
Los investigadores descubrieron que en los registros de perímetros los aztecas incluían símbolos -corazones, manos y flechas- que son una alternativa para las fracciones.
'Se sospechaba que estos símbolos -que llamamos mónadas- servían para dar exactitud a la medición de los lados ya que representaban medidas más pequeñas que la unidad de longitud. Nuestra interpretación es que estas unidades más chicas son similares a lo que usamos hoy en día como pies y pulgadas', señala la experta.