El balance del sismo que devastó el sábado a la isla indonesia de Java aumentó hoy jueves, con al menos 6.234 muertos y 46.148 heridos, según el ministerio de Asuntos Sociales, que señaló la incapacidad de los hospitales para atender al enorme número de pacientes.
Más de 67 mil viviendas fueron destruidas por el terremoto y al menos 72.000 casas sufrieron daños, agregó esta fuente.
El movimiento telúrico de 6,3 en la escala abierta de Richter se produjo en una zona habitada, al sur de la gran ciudad universitaria de Yogyakarta.
Cerca de 3.968 de las víctimas residían en el distrito de Bantul. Otras 1.668 personas estaban radicadas en el distrito de Klaten, según este ministerio.
La asistencia humanitaria extranjera continua desplegándose en esta región, llevando cientos de toneladas de ayuda, pero las estructuras médicas no lograban hacer frente a las necesidades. Las salas estaban llenas de heridos, algunos de los cuales esperaban una intervención urgente.
'Muchos hospitales funcionan, pero están sobrecargados. Hay un problema de espacio', indicó Charlie Higgins, coordinador humanitario de las Naciones Unidas en Yogyakarta. 'Lo más importante es transferir a los hospitales los suministros médicos básicos', añadió.
Equipos llegados de China, Estados Unidos y Singapur instauraron hospitales de campaña y trataron de ayudar al personal desbordado. Charlie Higgins señaló que muchas de las personas cuya vida estaba en peligro habían sido atendidas, pero que la preocupación ahora se dirigía al mediano y largo plazo.
'Hay que desplazar la atención de los cuidados de primeros auxilios hacia los tratamientos a largo plazo para las personas que sufren heridas graves y allí se plantea la cuestión de la reconstrucción', afirmó. 'Están tratando de sacar a los pacientes de los hospitales y de enviarlos de regreso a sus hogares. Pero las casas de muchos de ellos fueron destruidas' por el sismo, explicó.
El número total de víctimas podría aumentar ligeramente. Pocos edificios altos fueron destruidos, y por lo tanto hay pocos desaparecidos, pero los equipos de socorro continúan buscando cadáveres.
'Nosotros proseguimos nuestros esfuerzos', afirmó Kus, un empleado del Centro Provincial de Administración de Socorros. 'Un equipo acaba de partir hacia la región de Imogiri para limpiar los escombros y buscar los cuerpos que puedan estar atrapados', agregó.
En algunas regiones muy aisladas, los socorros fueron enviados por helicóptero. Algunos supervivientes pasaron cinco noches a la intemperie desde el terremoto.
En total, más de 12 países enviaron personal a la zona y otros 12 ofrecieron dinero y material.
El Programa Alimentario Mundial, PAM, que coordina la distribución de víveres para los damnificados, estimó en cinco millones de dólares el monto de la ayuda alimentaria necesaria, 'para cerca de 100.000 personas, en particular 40.000 niños de menos de cinco años y madres que dan el pecho por una duración de seis meses'.
Por otra parte, el volcán Merapi, situado a unos 70 kilómetros del epicentro del sismo, emitió el miércoles por primera vez lava hacia su flanco oeste, anunciaron los expertos este jueves. Los científicos vigilan la actividad de 'la montaña de fuego' en forma ininterrumpida.