El hallazgo de la tumba de un gobernante de una civilización prehispánica de hace un milenio abrió nuevas perspectivas sobre la historia de los antiguos peruanos, en un acontecimiento calificado de espectacular y comparable al descubrimiento de la ciudadela inca de Machu Picchu.
Arqueólogos peruanos encontraron un complejo funerario conformado por nueve tumbas perteneciente a la cultura Wari, anterior a los incas, que tuvo su época de esplendor entre el año 600 y 1200 de nuestra era, una civilización que se extendió por gran parte de la costa peruana y la región andina.
Entre esas tumbas, encontradas en la zona selvática del departamento de Cusco -antigua capital del imperio incaico-, sobresalen los restos de un personaje de alcurnia, adornado de piezas de oro y plata, bautizado como el Señor de Wari.
“Es un impresionante hallazgo wari en plena selva cusqueña que abre un nuevo capítulo en las investigaciones arqueológicas y obliga a escribir la historia de nuevo”, dijo Juan García, director regional de cultura de Cusco, la noche del miércoles al dar a conocer el hallazgo.
El complejo funerario fue descubierto en la ciudadela arqueológica de Espíritu Pampa, en la provincia amazónica de La Convención, distrito de Vilcabamba, en Cusco (1,100 km al sureste de Lima).
En la tumba del Señor de Wari se encontraron un pectoral de plata en forma de Y, una máscara, también de plata, con una figura antropomorfa, junto con dos brazaletes de oro que muestran figuras de felinos, dos báculos de chonta (madera selvática) forrados con láminas de plata, además de otras piezas. Explicó que se tenía la idea de que la zona selvática de Espíritu Pampa en Vilcabamba, se consideraba el último refugio de resistencia de los incas ante los españoles.